Los arqueros, en la picota del Preolímpico sudamericano

Autogol, penales cometidos, manos temblorosas, salidas en falso. El Torneo Preolímpico sudamericano Sub-23 ha desnudado falencias de los guardametas que comienzan a andar en el fútbol internacional.

Exarqueros y entrenadores consideran que las pifias son "normales" dentro de la formación del jugador, especialmente de los juveniles que se baten en suelo colombiano. Pero lo cierto es que las equivocaciones, a falta de una fecha para terminar el certamen, pueden costar el boleto a Tokio-2020.

La AFP hizo una revisión de los 68 goles que se han anotado en los 24 juegos disputados hasta el jueves, entre fase de grupo y el cuadrangular final que se juega en la ciudad de Bucaramanga (noreste).

En 14 anotaciones hubo responsabilidad del portero, es decir, en el 20% de los tantos celebrados. De los tres autogoles registrados, uno fue cometido por un golero. Y de los seis penales sancionados, dos fueron por infracción del arquero.

"Está dentro de lo normal, son arqueros jóvenes, con un ímpetu (...) y una técnica" que están aprendiendo a controlar, dice Juvenal Rodríguez, quien ha formado a decenas de guardametas en clubes colombianos como Millonarios, Santa Fe y La Equidad.

"Lo que pasa es que han sido errores vistosos y eso queda en la retina", señala a AFP.

Los gazapos más frecuentes de los número 1 fueron malas salidas principalmente en pelotas aéreas (8), estiradas o movimientos erráticos (3) y rebotes (2), según el chequeo.

Los guardametas de nueve de las diez selecciones participantes estuvieron involucrados en pifias. Se salvó el chileno Omar Carabalí, quien tuvo la valla menos vencida con dos tantos en cuatro partidos.

"Cada día es más difícil atajar por la velocidad del balón y los achiques se dificultan por la posibilidad de que sancionen penal", por lo que los arqueros dudan antes de salir a cerrar espacios, explica Rodríguez.

- Error es gol -

En el empate 1-1 del jueves entre Brasil y Uruguay, que dejó el camino libre para que Argentina se clasificara anticipadamente a los Olímpicos y se proclamara campeona, se presentaron posiblemente los dos peores yerros del Preolímpico.

Al brasilero Ivan se le escapó de entre las manos un remate de Manuel Ugarte a unos veinte metros de su arco. El balón chocó en un defensa pero cuando el hombre del Ponte Petra pareció controlarlo, le rodó de las yemas y palmas, y permitió la ventaja parcial.

"Se me complicó una acción y no supe reaccionar", reconoció el joven de 22 años.

Luego, el charrúa Ignacio de Arruabarrena, de 23 años, marcó en propia puerta.

Pedrinho cabeceó contra el piso, tras un centro por izquierda. El juvenil de Montevideo Wanderers bajó el balón, que se escurrió entre sus piernas y cruzó lentamente la línea luego de golpear su mano zurda.

"Cualquier jugador que entre a una cancha, en cualquiera de las posiciones, siempre, en algún momento, puede cometer errores, y está dentro de las probabilidades", sostuvo el DT celeste, Gustavo Ferreyra.

Para el formador de arqueros Álvaro Anzola, quien ha trabajado con la selección Colombia Sub-17, las equivocaciones pueden atribuirse a falta de continuidad en sus clubes.

"El arquero mientras más años, más experiencia, por eso es difícil que al arquero joven le den oportunidad, le den minutos", sostiene.

Excancerbero de Millonarios y América de Cali, Anzola destaca que buena parte de los guardametas del Preolímpico tuvieron desempeños destacados en algún momento, por lo que los sudamericanos pueden dormir tranquilos: no se trata de una generación sin talento.

"Desafortunadamente el error termina en gol, pero su actuar en los noventa minutos, la toma de buenas decisiones, pesa más", afirma. "Yo juzgo por los 90 minutos (...) no por el pequeño error".

Juvenal Rodríguez coincide, aunque llama la atención en la necesidad de levantar la vista hacia Europa para cerrar las brechas entre los deportistas.

En el Viejo Continente, señala, la formación de los arqueros ha evolucionado y se utilizan técnicas de disciplinas como el balonmano para mejorar los achiques y profundizar en el uso de todas las extremidades para detener balones.

En Sudamérica, salvo excepciones como Brasil y Argentina, se sigue limitando la educación al uso de las manos.

"Para nada se puede decir que actualmente hay una camada floja, hay buenos arqueros y con buena técnica, pero están en un proceso de aprendizaje", concluye.

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