Trump levanta prohibición de uso de minas antipersonales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, levantó este viernes la prohibición de uso de minas antipersonales vigente desde 2014, permitiendo la utilización de una nueva generación de estos dispositivos para no dejar en "desventaja" a las fuerzas estadounidenses.

"Esta política autorizará a los comandantes a emplear, en circunstancias excepcionales, minas antipersonales avanzadas y no permanentes diseñadas específicamente para reducir el daño no intencionado a los civiles y las fuerzas asociadas", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Trump revocó así la decisión de su predecesor Barack Obama de cumplir parcialmente con el Tratado de Prohibición de Minas Antipersonales de Ottawa de 1997, que ha sido ratificado por 164 estados en todo el mundo y que prohíbe el uso, almacenamiento, producción o transferencia de estos dispositivos que se entierran y explotan al pisarlos.

Estados Unidos no es signatario de esta convención y no ha usado este tipo de minas desde 1991 con una excepción: en Afganistán en 2002.

Pero Obama había decidido atenderla de manera significativa al prohibir el uso de minas antipersonales, excepto en la península de Corea, donde el ejército de Estados Unidos se reservó el derecho de colocarlas.

"El Departamento de Defensa ha determinado que las restricciones impuestas a las fuerzas estadounidenses por la política de la administración de Obama podrían ponerlas en seria desventaja durante un conflicto", dijo la Casa Blanca en su declaración.

"El presidente no está dispuesto a aceptar este riesgo para nuestras tropas", agregó.

El jefe del Pentágono, Mark Esper, saludó la nueva política.

"Las minas antipersonales son una herramienta importante que nuestras fuerzas deben tener a su disposición para garantizar el éxito de su misión", dijo a periodistas.

Las nuevas minas "avanzadas" que los militares estadounidenses ahora puede usar en cualquier parte del mundo se activan de forma remota y se supone que se autodestruyen si no se usan después de cierto período de tiempo.

El plazo para la autodestrucción es de 30 días, pero puede reducirse a 48 horas, o incluso dos horas si es necesario, aseguró a la prensa el responsable del Pentágono encargado de elaborar esta reforma, Vic Mercado.

Según él, solo hay seis posibilidades en un millón de que el sistema de autodestrucción no funcione.

- Indignación -

Las minas antipersonales generalmente continúan matando y mutilando hasta mucho después del final de un conflicto. En general, la explosión de una mina mata, hiere o mutila a una o más personas, a menudo niños, y causa consecuencias de por vida para los sobrevivientes y sus familias.

La nueva política estadounidense, cuyo anuncio se esperaba, despertó inmediatamente indignación.

"El anuncio de Trump sobre las minas antipersonales es una sentencia de muerte para los civiles", dijo Anne Hery, directora de la asociación Handicap International, premio Nobel de la Paz por su lucha contra las minas antipersonales.

"La idea de que las llamadas minas terrestres 'inteligentes' serán más seguras que las antiguas es absurda", agregó.

"¿Quién le explicará a la madre de una niña víctima que 20 días no fueron suficientes antes de jugar al fútbol en una granja vacía? ¡La única mina segura es la que no se produce!", enfatizó.

El representante Jim McGovern, un activo demócrata en la defensa de los derechos humanos, mandó una carta al Pentágono expresando alarma por la medida.

Cualquier mina autodestructiva necesita ser controlada por humanos, considerando que los campos de batalla modernos y las poblaciones civiles se mueven muy rápidamente, dijo.

"Me enorgullece que Estados Unidos ya no sea una fuente de heridas y muertes causadas por esta arma indiscriminada. El mundo está mejor por eso", escribió.

"Les insto, en los términos más duros posibles, a no borrar décadas de precedentes en materia de minas terrestres antipersonales", indicó.

Para Arms Control Association, el principal grupo estadounidense de lobby contra las armas, la nueva política es un "error peligroso".

"El mundo ha rechazado las minas antipersonales porque no discriminan y hieren de manera desproporcionada a los civiles, que representan la gran mayoría de sus víctimas", dijo Jeff Abramson, miembro de esta organización.

Según Handicap International, la Convención de Ottawa ha reducido el número anual de víctimas de minas antipersonales: de 30.000 por año a principios de la década de 1990 a 3.330 en 2013.

Pero desde 2014, el uso de minas ha crecido con el aumento de los ataques de los grupos yihadistas.

Al menos 7.200 personas fueron asesinadas o heridas por estas armas en 2017.

"El mundo ha pasado la página de las minas antipersonales", dijo Abramson. "Estados Unidos debería hacer lo mismo".

Entre los países que no han firmado la Convención sobre la prohibición de minas antipersonales figuran Rusia, China, India y Pakistán.

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