En Líbano, la crisis alimenta la fuga de cerebros

Ante una crisis que se agrava, cada vez más estudiantes y jóvenes empleados desean abandonar su patria, pero algunos, olvidando un tiempo su sueño de emigrar, participaron masivamente en las manifestaciones en el Líbano.

"Nada funciona bien en este país como para que me quede", comenta Youssef Nassar, joven cineasta, de 29 años, que reservó un viaje de ida a Canadá para febrero. "Me voy y nunca volveré", afirma.

En un Líbano acostumbrado a la fuga de cerebros y en plena crisis económica desde hace varios años, el levantamiento popular desencadenado el 17 de octubre fue, en primer lugar, sinónimo de esperanza para una población en busca de un cambio, frente a dirigentes considerados corruptos e incompetentes.

Sin embargo, el enfrentamiento entre la calle y el poder se prolongó, mientras que las dificultades económicas se acentuaron. Entonces, el entusiasmo de los primeros días cedió terreno, poco a poco, al desencanto.

Muchos jóvenes, que soñaban con un futuro mejor en su país, ahora postulan a universidades en el extranjero y hacen cola para rellenar formularios de emigración. "Desarrollé tanto odio por este país", afirma Nassar, criticando a una clase política que permitió que el país se hundiera. "Quiero concentrarme en mi carrera y en mi futuro", prosigue el joven artista, que tiene también la nacionalidad canadiense.

-No esperar indefinidamente-

Antes del comienzo de la impugnación, Nassar vivía cómodamente gracias a las campañas de vídeo y fotos que realizaba para las marcas de moda o las agencias de publicidad. Sin embargo, desde octubre, sólo consiguió un cliente nuevo, mientras que otros siete, entre ellos un famoso parlamentario, todavía no le pagan lo que le deben por proyectos anteriores. "No voy a esperar indefinidamente a que el país mejore", prosigue el cineasta.

Y no es el único. El número de libaneses que abandonaron el país en 2019 aumentó 42% en comparación con 2018, según una estimación del instituto independiente de investigación y encuestas "Información Internacional".

El país atraviesa su peor crisis económica desde la guerra civil (1975-1990), que empujó al exilio a cientos de miles de libaneses. Y la búsquedas en Google con la palabra "inmigración" alcanzó en noviembre y diciembre un pico sin precedentes en los últimos cinco años, según Google Trends.

Muchas empresas se vieron obligadas a cerrar sus puertas, lo que dio lugar a despidos masivos. Otros empleados perdieron la mitad de su salario. La inflación se duplicó entre octubre y noviembre, según la institución financiera Blominvest Bank, mientras que la libra libanesa perdió más de un tercio de su valor en el mercado paralelo.

Un abogado especialista en el ámbito de la emigración vio sus actividades registrar un "aumento del 75%". En la actualidad, tiene un mínimo de 25 casos, principalmente para emigrar a Canadá. El país norteamericano, junto con Australia, es particularmente popular, ya que prefiere una mano de obra altamente cualificada, según el letrado, que solicitó el anonimato.

Según él, sus clientes se van "debido a la situación económica y política". La mayoría son jóvenes cualificados que trabajan en las finanzas, el sector farmacéutico o las tecnologías de la información, afirma.

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