El presidente de la Federación Internacional de Halterofilia (IWF), el húngaro Tamas Ajan, aceptó renunciar durante noventa días, el tiempo que llevará una investigación independiente sobre las acusaciones de corrupción y dopaje contra él.

La presidenta de la federación estadounidense, Ursula Papandrea, le sustituirá hasta abril, indicó la IWF en un comunicado publicado en Doha, al término de una reunión de urgencia de 13 horas de su consejo de administración.

La cadena de televisión alemana ARD afirmó en un documental difundido a principios de enero que una "cultura de la corrupción" se había desarrollado en este deporte olímpico.

Según la ARD, los pesistas de renombre son raramente sometidos a tests antidopaje, y los controladores aceptan dinero líquido para manipular muestras de orina.

El consejo de administración de la IWF nombró a expertos independientes para examinar estas acusaciones, con el fin de actuar de manera "decisiva" y restaurar la reputación de la institución, según un comunicado.

"Estos trabajos deberían ser terminados en un plazo de 90 días", precisó el texto.

Ajan, de 81 años, está desde 1976 en la IWF, donde fue secretario general durante 24 años, antes de ser presidente. El húngaro declaró que las acusaciones de ARD eran "mentiras".

Según la cadena, hasta 2017 halterófilos de alto nivel habrían quedado exentos de muchos controles, y algunos de ellos habrían sido falseados a cambio de sobornos.

La ARD habló de documentos que muestran que unos 4,5 millones de euros concedidos a la IWF por el Comité Olímpico Internacional (COI) habrían sido transferidos a cuentas en Suiza, que solo Ajan controlaba.

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