Los países vecinos de Libia rechazaron el jueves "cualquier injerencia extranjera" en ese país desgarrado por la guerra, durante una reunión en Argel para hallar una solución política al conflicto.

La reunión finalizó con un acuerdo sobre "la necesidad de respetar Libia como Estado unido, respetar la soberanía de las autoridades legítimas a través del territorio", explicó en rueda de prensa el jefe de la diplomacia argelina, Sabri Boukadoum.

A la reunión acudieron los ministros de Exteriores de Túnez, Egipto, Chad y Malí. También participaron diplomáticos de Sudán y Níger, así como el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, que informó a los participantes de la cumbre internacional sobre Libia celebrada el pasado domingo en Berlín.

"Esta reunión no es un mecanismo sino una reunión de concertación y coordinación, para hacer oír la voz de los países vecinos en los foros internacionales" explicó Boukadoum.

Todos los participantes alentaron "a las partes libias a solucionar su crisis mediante métodos pacíficos".

Varios países africanos se quejaron de haber quedado al margen de la cumbre de Berlín, a la que acudieron los dos rivales libios, Fayez al-Sarraj, jefe del GNA (Gobierno de Unión Nacional) y Jalifa Haftar, jefe militar en el este del país.

Sin embargo, ambos rechazaron reunirse en Berlín.

El GNA firmó el acuerdo formal de cese el fuego, pero no lo hizo el mariscal Haftar.

Los campos rivales acordaron la formación de una comisión militar encargada de definir los mecanismos de instalación de una tregua durable.

Libia sufre una guerra civil desde 2011, cuando cayó el dictador Muama Gadafi.

Desde entonces, milicias y grupos armados luchan por el territorio y el control de los recursos petroleros.

Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, Francia y Rusia, por lo menos, han brindado apoyo diplomático a Haftar, mientras que Turquía recientemente anunció un acuerdo para apoyar militar y estratégicamente al GNA, que también cuenta con el apoyo de Catar.

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