Desde su nacimiento en los años 90, Al Jazeera ha generado pasiones en todo el mundo árabe y críticas a las que ha sabido sobrevivir y hoy el medio de comunicación apuesta sobre todo por el periodismo digital para ser más competitivo y atraer a las nuevas generaciones.

En Doha, un ejército de jóvenes vestidos a la última moda crea imágenes animadas (GIF) y cortometrajes destinados al consumo en las redes sociales, bajo la marca "AJ+".

Disponible en varios idiomas, entre ellos árabe, inglés, español y francés, este medio --que dice dirigirse a las "generaciones conectadas"-- contabiliza millones de abonados en Twitter, Facebook o Instagram.

Con sus hileras de ordenadores la oficina de AJ+ en Doha se parece más a una start-up que a una sala de redacción.

"Tenemos los valores de Al Jazeera, pero somos las versión +cool+ del milenio", dice a la AFP Dima Khatib, la directora general de AJ+, que tiene 350.000 abonados en Twitter.

- Reputación -

La cadena árabe, al ser lanzada en 1996, revolucionó el paisaje mediático de Medio Oriente, con sus emisiones sobre tabúes sociales, debates políticos, y gracias a sus corresponsales en todo el mundo.

Desde Rabat a Riad, pasando por El Cairo y Ramalá, Al Jazeera conquistó a una amplia audiencia hasta entonces acostumbrada a las prudentes cadenas gubernamentales, pero también se atrajo la enemistad de los dirigentes autoritarios, que la acusaron de alentar disturbios civiles.

La cadena, financiada por el rico emirato de Catar, le hizo la competencia a grandes medios como CNN o BBC, convirtiéndose en una fuente controvertida pero insoslayable sobre los conflictos en Medio Oriente, gracias a sus 3.500 empleados en 70  países.

En su oficina de Doha, Mustefa Souag, periodista argelino de 74 años y actual director general de Al Jazeera, guarda preciosamente un lector de cassettes, recuerdo de la época en que la cadena lanzó su primera exclusiva, al difundir videos de Bin Laden.

Pero Mustefa Souag se concentra ahora en el futuro de la cadena, que está en el mundo digital dominado por los clips virales, las imágenes animadas y la interactividad.

AJ+ es popular en las redes sociales, pero es a menudo criticada por los internautas que la acusan de 'vender' la política extranjera de Catar.

A fines de 2019, Facebook informó a este medio que sería en adelante definido como "controlado por un Estado" en el marco de la nueva política de la red social norteamericana contra las "falsas informaciones".

El medio catarí protestó ante Facebook, y expresó su temor de "sufrir un daño irreparable a su reputación periodística", sobre todo porque la producción de Al Jazeera en YouTube ya se presenta como financiada por Catar.

"Nadie en el gobierno está autorizado para comunicarse con Al Jazeera sobre cualquier cuestión editorial" se defiende con vigor Mustefa Souag.

- Demanda de cierre -

Pero Facebook no es el único problema de Al Jazeera.

Arabia Saudita y sus aliados -Emiratos árabes unidos, Bahráin y Egipto-- rompieron sus relaciones con Catar en 2017, acusándolo de apoyar movimientos islamistas, en especial a través de Al Jazeera. Doha niega estas acusaciones.

Los países anti-Catar exigen el cierre de la red mediática como una de sus condiciones para restablecer las relaciones diplomáticas.

Al Jazeera ha sido suspendida en varios países árabes en tiempos de disturbios civiles. Su productor egipcio Mahmud Husein está detenido en El Cairo desde 2016.

Al tomar claramente partido por el gobierno catarí, Al-Jazeera "ha perdido su posición en el mundo árabe y el poder que ejercía antes" observa Mona Elswah, especialista de medios árabes en el Oxford Internet Institute.

"Desempeñó un rol en la Primavera árabe, pero después las cosas han cambiado. Es una pena (ver) cómo ha terminado" agrega la experta a la AFP.

El sesgo de Al Jazeera en favor de los Hermanos musulmanes después de las revoluciones ha generado un alejamiento de parte del público árabe, que considera ahora al grupo como un instrumento de propaganda, igual que las viejas cadenas gubernamentales.

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