Disparos de cohetes tuvieron como objetivo el miércoles el sector del único aeropuerto operativo en Trípoli, en una nueva muestra de la fragilidad de la tregua en Libia, en vísperas de una reunión en Argel de los jefes de la diplomacia de los países vecinos.

Todos los vuelos se vieron suspendidos algunas horas este miércoles en el aeropuerto de Mitiga, debido a disparos de cohetes en la zona, dijo el portavoz del Gobierno de Unión Nacional (GNA), con sede en la capital libia.

El aeropuerto internacional de Mitiga fue blanco de "seis cohetes Grad", un acto que constituye "una amenaza flagrante" para la seguridad del tráfico aéreo y una "violación del alto el fuego", en vigor desde el 12 de enero, declaró Mohamad Gnunu, portavoz de las fuerzas leales al GNA.

La dirección del aeropuerto de Mitiga suspendió el tráfico aéreo antes de anunciar la reanudación de los vuelos unas horas después. Aviones procedentes de Túnez tuvieron que aterrizar en Misrata, 200 kilómetros más al este.

Desde el comienzo de una ofensiva de las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar para apoderarse de Trípoli, el 4 de abril, el aeropuerto fue blanco de ataques aéreos y de ataques con cohetes atribuidos a los pro-Haftar.

Estos acusan al GNA, reconocido por las Naciones Unidas, de utilizar una parte del aeropuerto con fines militares, lo que el GNA niega.

El tráfico aéreo en Mitiga se reanudó a mediados de diciembre tras tres meses de suspensión.

Mitiga fue originalmente una base militar antes de ser abierta al tráfico civil para reemplazar el aeropuerto internacional de Trípoli, que sufrió graves daños durante la violencia en 2014.

Las fuerzas proHaftar no reaccionaron directamente a las acusaciones sobre disparos contra el aeropuerto. Pero afirmaron que  derribaron un "dron turco" tras su despegue del aeropuerto de Mitiga.

Turquía desplegó soldados en apoyo al GNA, y Rusia, pese a los desmentidos, envió mercenarios a Libia. Haftar es también apoyado por Egipto y los Emiratos árabes unidos.

El cese de las hostilidades cerca de la capital libia es globalmente respetada, pero los dos beligerantes se acusan mutuamente de violarla.

- Reunión interlibia en Ginebra -

El ataque contra el aeropuerto coincidió con el anuncio por Argel de una reunión el jueves de los jefes de las diplomacias de Túnez, Egipto, Sudán, Chad, Niger, así como de Mali, en una nueva tentativa de encontrar una solución política.

Los ministros tratarán de ayudar a "los hermanos libios a solucionar la crisis lejos de cualquier injerencia", según las autoridades argelinas.

Argel no dijo si las delegaciones libias estaban invitadas a la reunión. Pero el jefe de la diplomacia del GNA, Mohamad Taher Siala, expresó en un comunicado su "rechazo" a participar para protestar contra la "presencia", según él, de su homólogo en el gobierno paralelo afiliado a Haftar.

Invitado a la cumbre internacional que reunió el domingo en Berlín a los principales países involucrados en el conflicto en Libia, el presidente argelino Abdelmadjid Tebun propuso recibir un "diálogo" entre las partes libias.

Los participantes en Berlín prometieron  respetar un embargo sobre las armas y ya no interferir más en los asuntos interiores libios.

Sin embargo, las consecuencias de este compromiso siguen siendo inciertas: ambos rivales directos, Fayez al-Sarraj, jefe del GNA, y Jalifa Haftar, rechazaron encontrarse en Berlín.

El GNA firmó el acuerdo formal de cese el fuego, pero no lo hizo el mariscal Haftar.

Los campos rivales acordaron la formación de una comisión militar encargada de definir los mecanismos de instalación de una tregua durable.

La comisión debe reunirse "en unos días", según la ONU, que quiere organizar una reunión interlibia a fines de enero en Ginebra.

- Bloquear el petróleo -

Una muestra de la escalada es que las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar mantienen desde el sábado el bloqueo de las más importantes instalaciones petrolíferas del país.

En consecuencia, las exportaciones fueron  suspendidas y las operaciones petrolíferas pueden paralizarse.

La Compañía nacional de petróleo advirtió contra la pérdida de la casi totalidad de la producción, que era recientemente de 1,3 millones de barriles por día.

Después de Estados Unidos, la Unión europea llamó a la reanudación inmediata de las operaciones petroleras en Libia.

El cese de las exportaciones petroleras, que representan casi la única fuente de ingresos del país, es descrita por las fuerzas proHaftar como una medida segura de protesta contra el apoyo turco al GNA.

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