El líder del PCC, la mayor facción criminal de Brasil, fue trasladado este martes en medio de un estricto dispositivo de seguridad desde la cárcel donde purga más de 200 años de reclusión a un hospital de Brasilia para someterse a exámenes médicos, comprobó la AFP.

Marcos Willians Herbas Camacho, conocido como Marcola, de 51 años, cofundador del Primer Comando de la Capital (PCC), llegó al Hospital de Base del Distrito Federal (HBDF) en helicóptero y fue escoltado, esposado, por agentes fuertemente armados hasta el interior del establecimiento.

No trascendió qué tipo de exámenes se le realizaron durante la visita hospitalaria, que duró alrededor de dos horas.

El PCC, una banda de tráfico de drogas y armas com múltiples ramificaciones de actividad, estuvo implicado en dos fugas masivas de presos en los dos últimos días. El domingo, 76 reclusos, la mayoría de esa banda, se escaparon de una cárcel de la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, en la frontera con Brasil.

El lunes, otros 26 presos del "Bonde dos 13", una banda aliada al PCC, huyeron de una cárcel en Rio Branco, la capital del estado Acre, fronterizo con Bolivia y Perú.

El pasado mes de febrero, Marcola, detenido desde 1999, fue trasladado de la cárcel de Presidente Venceslau (en el estado de Sao Paulo), a la Cárcel Federal de Brasilia.

Junto a él, fueron trasladados otros 21 líderes de la banda, que fueron a esa y a otras dos cárceles de máxima seguridad del país.

El pasado mes de diciembre, las autoridades brasileñas decidieron extremar las medidas de seguridad de la cárcel después de que recibieran información de un supuesto plan de fuga de Marcola.

El PCC, creado en 1993, desató el 12 de mayo de 2006 la mayor ola criminal jamás registrada en Brasil, atribuida a una reacción de la banda a planes de trasladar a Marcola y a otros 700 dirigentes del grupo a prisiones de alta seguridad.

Los miembros del PCC atacaron comisarías y vehículos policiales y al día siguiente extendieron los atentados al interior del Estado. En tres días, se registraron unos 200 ataques, que dejaron alrededor de 90 muertos.

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