El presidente libanés Michel Aoun se reunirá este lunes con los altos responsables de seguridad tras un fin de semana de enfrentamientos entre policías y manifestantes que dejaron más de 500 heridos en Beirut.

Por lo menos 546 personas, manifestantes pero también miembros de la fuerzas del orden, resultaron heridos en los choques del sábado y domingo en el centro de Beirut, según los recuentos de la Cruz Roja libanesa y la defensa civil compilados por la AFP.

Estos hechos de violencia fueron los más graves desde el inicio el 17 de octubre de una protesta que denuncia a una clase política juzgada corrupta e incompetente, en un trasfondo de crisis económica aguda.

El lunes a principios de la tarde, tiene previsto encabezar una "reunión de seguridad" en presencia de los ministros de Defensa e Interior, así como también altos responsables de la policía y el ejército, según la cuenta Twitter de la presidencia.

El objetivo es "discutir mejoras en el plano de la seguridad y medidas a tomar para preservar la estabilidad y la calma en el país", según la agencia oficial ANI.

El sábado y domingo, la policía anti-disturbio lanzó balas de goma y granadas de gases lacrimógenos, y activó sus cañones de agua contra los manifestantes reunidos en la entrada de una avenida que conduce al parlamento.

Los manifestantes lanzaron piedras, petardos y fuegos de artificio contra una barrera montada por la policía para bloquear la avenida, atacando a veces a las fuerzas del orden con la ayuda de postes de señalización, arrancados.

Las manifestaciones se exacerbaron en las últimas semanas por el empeoramiento de la situación socioeconómica y por la incapacidad de las autoridades para formar un gobierno, más de dos meses después de la dimisión del primer ministro Rafic Hariri.

En los últimos días los manifestantes atacaron varios bancos, acusados de ser cómplices del poder, en el barrio de Hamra de Beirut.

Decenas de personas fueron detenidas el martes y el miércoles y luego liberadas.

Líbano tiene una deuda de casi 90.000 millones de dólares (81.000 millones de euros), más del 150% de su PIB, y el Banco Mundial advirtió en noviembre que las tasas de pobreza podrían alcanzar un 50% de la población, frente a un tercio actualmente.

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