En 2003 prometieron democracia, estabilidad y prosperidad en un Irak renovado. Diecisiete años después los estadounidenses podrían abandonar un país con instituciones que no funcionan, confesiones religiosas y etnias más divididas que nunca y bajo la influencia del enemigo acérrimo, Irán.

Estado débil, economía e industria de rodillas, renovación política imposible por atribución de cargos según confesiones... Para Karim Bitar, especialista en Oriente Medio, "es un fracaso total", previsible, puesto que "el gusano estaba en la fruta" desde la invasión de las tropas estadounidenses, el 20 de marzo de 2003.

"Los montajes constitucionales de los estadounidenses", con su "institucionalización del comunitarismo", sólo sirvieron para aumentar divisiones y alimentar una legalidad y economía confusas con las que arroparon a líderes corruptos y grupos armados decididos a imponer su ley.

Las minorías, la cristiana en particular, huyeron del país, y "las elecciones, que debían ser modélicas, se convirtieron en censo comunitario", según Bitar.

La Constitución, adoptada en 2005, no sólo es "permanentemente violada", sino que no prevé los sobresaltos políticos iraquíes, se lamenta un alto funcionario.

¿El federalismo y los territorios disputados por el Kurdistán?. La Constitución los deja para más adelante.

¿Qué hacer si renuncia el primer ministro? Cuando lo hizo Adel Abdel Mahdi se descubrió que la Constitución no preveía esta posibilidad.

Desde 2003 no ha prosperado un marco legal robusto sobre las ruinas de la dictadura, pero sí los medios para esquivar la ley, y las múltiples comisiones anticorrupción se limitan a señalar las técnicas usadas para embolsarse el erario por políticos inamovibles.

- Burocracia y corrupción -

En tanto el pasaje de la economía socialista del régimen de Sadam Husein a una de mercado nunca se concretó, el clientelismo hincha la factura de salarios de funcionarios y la corrupción, llevándose gran parte importante del presupuesto.

Seguridad: las fuerzas iraquíes a las cuales Estados Unidos cedió las riendas del país al finalizar la ocupación, en 2011, pusieron los pies en polvorosa ante los yihadistas de Estado Islámico (EI).

Según Bitar, "el mayor error estratégico" estadounidense fue "desmantelar la policía y el ejército", como se hizo en la Alemania nazi tras la Segunda Guerra Mundial.

La salud y la educación en Irak, antes modelos regionales, casi desaparecieron. Y, la sociedad civil, que no participó en el cambio de régimen en 2003, no ha podido consolidarse.

Tras la guerra contra EI, se ha consolidado un nuevo actor: el Hashd al Shaabi, milicianos que combatieron contra la ocupación estadounidense, y apoya los intereses iraníes.

¿Qué le queda a Estados Unidos? La opción militar, un nuevo embargo o cerrar el grifo de dólares.

En frente, Irán tiene a sus puertas un mercado en expansión --9.000 millones de dólares en exportaciones--, agentes armados a su servicio, y un recurso para esquivar las sanciones estadounidenses y obtener dólares a granel.

Irán desarrolla su "estrategia" forjada en la guerra de 1980-1988, que es "neutralizar a Irak" o convertirlo en un "protectorado", dijo a la AFP Jean-Pierre Filiu, profesor en Sciences Po de París. Teherán, afirma, cuenta con un gran aliado, Donald Trump, puesto que "los errores de la Casa Blanca" ayudan a concretar los planes iraníes.

Tras el asesinato en Bagdad del poderoso general iraní Qassem Soleimani en un ataque con dron estadounidense, el comando militar norteamericano anunció su retirada de Irak, pero el Pentágono lo desmintió. La tensión ha aumentado, los iraquíes señalan una partida, los estadounidenses en cambio un "reposicionamiento".

Pero, aunque Irán controle a la clase política iraquí (de todas etnias y confesiones), un actor ha irrumpido: la calle, que se moviliza desde octubre, demostrando que "los iraquíes, por encima de sus diferencias comunitarias, priorizan los problemas sociales y económicos, y se niegan a ser explotados por potencias extranjeras", afirmó Bitar.

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