El emisario de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, espera un "mínimo consenso internacional" en la conferencia de Berlín del domingo para avanzar hacia la paz en el país, devastado por un conflicto desde la caída, hace 8 años, de Muamar Gadafi.

"Espero que en este comienzo de 2020 entremos en una nueva lógica, en la que la conferencia de Berlín debería poder garantizar un mínimo consenso internacional sobre la vía que se debería seguir", declaró Ghassan Salamé este miércoles a Radio France Internationale.

La conferencia, auspiciada por la ONU, reunirá a los países que apoyan a los jefes rivales o que, de algún modo, se implicaron en el proceso de paz, incluyendo a Rusia, Turquía, Estados Unidos, Italia y Francia.

Su principal objetivo es reducir las injerencias extranjeras y crear unas condiciones propicias para la vuelta al diálogo entre las partes, con un alto el fuego duradero.

Salamé pidió un "apoyo más o menos sincero pero, aún así, un apoyo de las potencias exteriores implicadas en Libia" para que el proceso de paz avance.

Sumida en el caos desde al caída de Muamar Gadafi en 2011, Libia está disputada hoy en día por dos autoridades: el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), basado en Trípoli y reconocido por la ONU; y las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar, en el este.

Turquía, que apoya al GNA, anunció el envió de militares turcos a Libia, mientras que Rusia es sospechosa de apoyar a Haftar con armas, dinero y mercenarios, algo que Moscú niega. Haftar cuenta con el apoyo de Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, rivales regionales de Ankara.

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