WASHINGTON (AP) — El mandatario Donald Trump y la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi se enfrentaron el domingo de cara a su juicio político en el Senado, luego de que ella dijera que los senadores “pagarán un precio” por impedir nuevos testimonios, a lo que él respondió diciendo que tanto ella como el presidente de la Comisión de Inteligencia de la cámara baja deberían testificar.

La cámara baja planea votar esta semana para enviar los cargos de juicio político al Senado para el proceso por abuso de autoridad y obstrucción del Congreso, derivadas de las acciones de Trump con Ucrania. Será apenas el tercer juicio político presidencial en la historia de Estados Unidos, y podría iniciar esta semana.

Trump y Pelosi, los líderes más poderosos de sus respectivos partidos, se comunicaron como en varias otras ocasiones durante la presidencia: con tuits del mandatario en respuesta a una entrevista televisiva.

“Se trata de un juicio justo”, dijo Pelosi al programa “This Week” de ABC. “Ya hicimos nuestro trabajo. Defendimos a la constitución de Estados Unidos. Esperaríamos que el Senado hiciera lo mismo”.

Advirtió: “Ahora es su turno de hacerlo o pagar el precio”.

Trump tuiteó justo antes y después de la aparición de Pelosi, en ambas ocasiones utilizando sobrenombres para referirse a ella. Dijo que tanto ella como Schiff deberían testificar en el Senado.

“¡Ella debe ser testigo, al igual que él!”, tuiteó Trump.

El mandatario rechazó la insinuación de Pelosi de que sin importar lo que haga el Senado, siempre quedará como un enjuiciado político. Pelosi dijo que la votación en la Cámara de Representantes el mes pasado significa que Trump será “enjuiciado políticamente para siempre” y “de por vida”.

“¿Por qué debería tener el estigma de un juicio político atado a mi nombre cuando no hice nada malo?” preguntó Trump en Twitter, donde se refirió a las medidas de la cámara baja como una “farsa completamente partidista”.

Los votantes se encuentran divididos sobre el juicio político más o menos en las mismas proporciones partidistas, y conforme el Senado se alista para el histórico juicio, ambos partidos intentan establecer las condiciones del debate sobre delitos y faltas graves.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell aspira a un juicio expedito para absolver al presidente y se rehúsa a la presencia de más testigos. El líder republicano ha propuesto un proceso similar al del juicio político más reciente, al presidente Bill Clinton en 1999, que comenzaría con los procedimientos y votar posteriormente durante la audiencia para admitir o no nuevos testimonios.

Uno de los principales republicanos, el senador Lindsey Graham, ya pronosticó que el juicio terminaría “en cuestión de días”.

Durante una entrevista con Fox News Channel, Graham rechazó el sábado las tácticas de Pelosi, señalando que la demora no tendrá ningún efecto en la comparecencia de testigos o el resultado previsto: La absolución del presidente en el Senado, bajo control republicano.

“El Senado no debería recompensar el comportamiento de la Cámara de Representantes”, dijo Graham, presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la cámara alta. “El Senado debería finalizar este juicio lo más rápido posible. Eso es lo que pretendemos hacer. Será absuelto. Espero que cada republicano rechace lo que hizo Nancy Pelosi y persuadiremos a algunos demócratas”.