El Gobierno de Unión nacional (GNA) libio aceptó el domingo el alto el fuego solicitado por Rusia y Turquía, horas después de que su rival, el mariscal Jalifa Haftar, que controla el este del país, aceptara también esta tregua tras meses de combates.

En un comunicado, el líder del GNA, Fayez al Sarraj, anunció un alto el fuego "a partir de la medianoche del domingo (22h00 GMT)", pero subrayó el "legítimo derecho" de sus fuerzas a "responder ante cualquier ataque o agresión del bando contrario".

Sarraj confirmó que aceptaba el alto el fuego a instancias de los mandatarios turco, Recep Tayyip Erdogan, y ruso, Vladimir Putin.

Poco antes de la medianoche del 12 de enero, las fuerzas de Haftar anunciaron que aceptaban también esta tregua pero advirtieron de que su respuesta será "severa" si el bando contrario no la respetaba también.

Después de medianoche, es decir después de la entrada en vigor de esta tregua, se escucharon aún disparos en el centro de Trípoli, sede del GNA, pero después se instauró la calma en la parte sur de la capital, donde las fuerzas del GNA resisten desde abril una ofensiva de las fuerzas de Haftar.

La entrada en vigor de este alto el fuego se produce después de importantes gestiones diplomáticas lideradas por Ankara y Moscú.

El miércoles, Erdogan y Putin pidieron en Estambul que se instaurara esta tregua. Concretamente, Turquía pidió a Rusia que convenciera a Haftar de respetarlo.

Ankara desplegó militares en enero para apoyar al GNA mientras que Rusia es sospechosa, pese a negarlo, de apoyar a las tropas de Haftar, quien tambien cuenta con el apoyo de Emiratos Arabes Unidos y de Egipto.

El sábado, Libia fue uno de los temas centrales de las conversaciones entre Putin y la canciller Angela Merkel en Moscú. Merkel dijo que desea organizar próximamente en Berlín una reunión internacional sobre Libia con el apoyo de la ONU para ayudar a que el país vuelva a ser "soberano y recupere la paz".

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