El exministro de Gobierno (Interior) de Evo Morales, Carlos Romero, fue trasladado este viernes a un hospital por problemas de salud desde su residencia, donde permaneció durante dos días sitiado por simpatizantes del gobierno tras salir de su refugio en la embajada de México.

Romero, 53 años, fue llevado en una ambulancia con un cuadro de "hipertensión, dolor intenso por una úlcera activada y la ansiedad y depresión (...) asociada a una deshidratación moderada", dijo al canal Unitel el médico Fernando Romero, quien atendió al exministro en su domicilio.

El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, había denunciado en un tuit "el terrible atentado contra la vida del exministro de gobierno de Bolivia, Carlos Romero", quien era sediado en su casa "por grupos que no permiten ingresar comida ni agua".

Este viernes, la fiscalía boliviana abrió un proceso judicial contra Romero.

Un cedulón judicial fue fijado en la puerta de la casa del exministro,  citado a comparecer el lunes ante la fiscalía anticorrupción de La Paz, en un proceso por "uso indebido de influencias e incumplimiento de deberes".

Afueras de la residencia de Romero permanecían este viernes una docena de personas portando banderas bolivianas, repitiendo cánticos contra el funcionario y eventualmente lanzando pirotecnia.

El expresidente Morales, refugiado en Argentina, escribió en Twitter que Romero estaba "cercado por paramilitares y Policía".

Los grupos violentos de derecha fueron decisivos para lograr la renuncia de Morales luego que la OEA detectara irregularidades en las elecciones de octubre. El exmandatario renunció el 10 de noviembre tras casi 14 años en el poder, fue asilado en México y actualmente está refugiado en Argentina.

Romero era uno de una decena de exfuncionarios bolivianos refugiados en la residencia diplomática de México, entre ellos otros cinco exministros de Morales. Sobre tres de ellos, Juan Ramón Quintana (Presidencia), Vilma Alanoca (Cultura) y Javier Zabaleta (Defensa) pesan cargos por sedición y terrorismo.

La negativa del gobierno mexicano al pedido de que entregue a los exministros a la justicia boliviana ha deteriorado las relaciones entre los dos países.

El momento en que Romero se trasladó de la embajada mexicana a su residencia no está claro, pero los manifestantes se instalaron en el lugar desde la madrugada del jueves.

El gobierno interino de derecha que asumió tras la dimisión de Morales en noviembre anunció el miércoles que investiga a 592 exautoridades del órgano ejecutivo del anterior gobierno.

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