Un exministro boliviano del gobierno de Evo Morales, el abogado Carlos Romero, se encuentra sitiado en su domicilio por un grupo de activistas tras haber abandonado la residencia diplomática de México, donde permaneció refugiado desde noviembre, informó este jueves la televisión local.

De acuerdo al canal privado ATB, Romero, extitular del Ministerio de Gobierno (Interior), está en su residencia junto a su familia sin poder salir debido a la presencia de un grupo de activistas que hace vigilia allí por considerar que debe ser enjuiciado.

Ante la situación, Morales tuiteó en Buenos Aires, donde reside: "Responsabilizamos de lo que pueda pasar con la vida del compañero Carlos Romero, quien se halla cercado en su domicilio por grupos paramilitares promovidos por el gobierno de facto de #Bolivia con apoyo de la Policía", escribió.

ATB mostró el domicilio de Romero y difundió un audio en el que una voz, aparentemente del exfuncionario, intenta persuadir al grupo de activistas: "Entren y verifiquen todo, le estoy invitando (...), por favor, nos entenderemos", dice.

El exfuncionario no tiene ninguna orden de detención, aclaró el actual titular de Gobierno, Arturo Murillo. "Romero no tiene más denuncias", declaró a la red de televisión Unitel. Aunque aclaró que actuará en caso de que un juez ordene su detención.

Romero era parte de la decena de bolivianos refugiados en la residencia diplomática de México, entre ellos otros cinco exministros de Morales. Sobre tres de ellos, Juan Ramón Quintana (Presidencia), Vilma Alanoca (Cultura)  y Javier Zabaleta (Defensa) pesan cargos por sedición y terrorismo.

Las relaciones entre México y Bolivia están deterioradas por la negativa del gobierno mexicano de entregar a los exministros a la justicia boliviana.

El momento en que Romero salió de la embajada mexicana y llegó a su residencia no está claro, pero los manifestantes arribaron al lugar desde la madrugada del jueves.

El gobierno interino de derechas que asumió tras la dimisión de Morales en noviembre anunció el miércoles que investiga a 592 exautoridades del órgano ejecutivo del anterior gobierno.

Morales se refugió primero en México y luego en Argentina después de renunciar el 10 de noviembre en medio de una fuerte convulsión social contra su victoria en las elecciones de octubre, empañadas por acusaciones de fraude y tras recibir sugerencias publicas de las fuerzas armadas de que dejara el cargo que ocupó por casi 14 años.

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