Una de las grandes favoritas a asumir el liderazgo del Partido Laborista británico, Rebecca Long-Bailey, entró oficialmente el martes en la carrera para suceder a Jeremy Corbyn a la cabeza de la oposición a Boris Johnson en el Reino Unido posbrexit.

Considerada la heredera natural de Corbyn, que sufrió un duro revés en las elecciones legislativas de diciembre, Long-Bailey, de 40 años, afirmó en un artículo publicado por la revista de izquierdas Tribune que el Laborismo necesita en sus riendas a un "socialista orgulloso".

Tras sufrir su peor debacle electoral desde 1935, el Partido Laborista busca el modo de renovarse con un nuevo líder y tal vez de una nueva línea, entre el radicalismo de Corbyn, que ha dirigido la formación desde 2015, y el liberalismo asumido durante los gobiernos de Tony Blair (1997-2007).

Surgida de una familia obrera del noroeste de Inglaterra -su padre era estibador en Mánchester-, Long-Bailey, responsable de cuestiones empresariales en el seno del partido, podría verse impulsada por sus orígenes sociales y geográficos ante el electorado tradicional al tiempo que conservaría el apoyo de los "corbynistas", mayoritariamente jóvenes urbanos de clase media.

Su candidatura se suma a la de otros cinco diputados laboristas. Entre ellos, Keir Starmer, de 57 años, responsable del Brexit en el Partido Laborista, es otro de los favoritos.

Otras tres mujeres aspiran a convertirse en la primera en tomar la riendas del laborismo: Jess Phillips de 38 años, Lisa Nandy de 40 y Emily Thornberry, de 59.

El diputado Clive Lewis, que está a cargo de los asuntos económicos en la formación, también está en la carrera.

La elección tendrá lugar del 21 de febrero al 2 de abril y el resultado se conocerá el 4 de abril.

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