Una joven iraquí tatúa la revolución en la plaza Tahrir de Bagdad

A sus 16 años, Maram tiene la edad del sistema político que los jóvenes iraquíes abuchean desde el 1 de octubre, pero esta chica audaz hace la revolución a su forma, a través del tatuaje.

Instalada en una de las tiendas de la plaza Tahrir en Bagdad, epicentro de las protestas, la adolescente maneja bajo una luz azul su aguja de tatuadora sobre el hombro izquierdo de un amigo.

Traza el monumento de la Libertad situado en Tahrir, que simboliza la independencia de Irak en 1932 tras el mandato británico. Uno de los personajes representado en el dibujo está destruyendo una barrera con los brazos tendidos.

"Me gusta traspasar las barreras", afirma Maram Oudai, si bien, como mujer tatuadora, "no es fácil" que te acepte la sociedad. En Irak, las tatuadoras quedan normalmente relegadas a los salones de belleza y solo ejercen su arte "sobre otras mujeres", explica.

"Pero he decidido romper con la tradición porque el cambio es necesario", dice la joven de pelo corto y ojos maquillados de negro.

Estudiante de Bellas Artes y modelo amateur, Maram se lanzó en el tatuaje hace ocho meses para sacar algo de dinero.

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Nacida el año de la invasión estadounidense de Irak, que desembocó en la caída del dictador Saddam Hussein, se sumó a comienzos de octubre al movimiento contra las autoridades, la influencia de Irán en el país, el desempleo y la corrupción.

Ella misma se tatuó en el antebrazo izquierdo la fecha "25 octubre" cuando el movimiento ganó importancia y se extendió hacia el sur.

A sus amigos y a los numerosos jóvenes que acuden a verla para hacerse tatuajes en homenaje a las protestas ha decidido no cobrarles. "Hay gente que ha dado medicamentos y ropa, yo he decidido ofrecer esto", explica a la AFP.

Tiene un "catálogo" de tatuajes revolucionarios como la fecha 25 de octubre, el monumento a la Libertad o una máscara antigás, única protección de los manifestantes ante las granadas lacrimógenas que lanzan las fuerzas de seguridad.

Los jóvenes, que representan el 60% de la población iraquí, constituyen la gran mayoría de los clientes de Maram.

Todas las mañanas a las 10h llega a la plaza Tahrir con una lista de citas fijadas a través de su perfil de Instagram, seguido por más de 80.000 personas.

Hashem, de 18 años, levanta su camisa para mostrar la máscara antigás que se ha tatuado en la cadera derecha. Se trata de su primer tatuaje, y lo ha elegido porque representa "muchos recuerdos". "No me pude hacer el tatuaje en la mano porque mis padres no lo habrían aceptado", reconoce.

- En memoria de las víctimas -

El movimiento, secundado esencialmente por los jóvenes, no tiene precedentes tanto por su espontaneidad y resiliencia como por la violencia con la que está siendo reprimido.

Cerca de 460 manifestantes han muerto desde octubre y unos 25.000 han resultado heridos. En la plaza Tahrir y los alrededores pequeños memoriales, listas de nombres en muros o espacios con efectos personales y velas, les rinden homenaje.

Un muchacho de 19 años se hizo tatuar el monumento a la Libertad en su hombro. "Lo he hecho en recuerdo de mis amigos que han muerto o han sido secuestrados".

Muchtaq Taleb, de 23 años y procedente de la ciudad portuaria de Basora en el sur, ya tiene media docena de tatuajes. El último, en su hombro izquierdo, es una composición de varios dibujos: la fecha del levantamiento, un mapa de Irak y el monumento a la Libertad, unidos en dos manos que se unen para formar un puño.

Para él, el tatuaje "representa el hecho de que la revolución del 25 de octubre ha borrado algo enorme que los últimos 16 años no pudo borrar: el confesionalismo".

Entre los manifestantes mayoritariamente chiitas de Tahrir, figuran también sunitas (minoritarios en Irak) y cristianos (ultra-minoritarios).

"Tenía que hacerme este tatuaje para no olvidar", dice Muchtaq. "Mañana, dentro de dos días, dentro de un año (...) nos preguntarán: ¿Qué es ese tatuaje? Hace falta que podamos explicar esta revolución".

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