La contundente victoria del primer ministro Boris Johnson en las elecciones legislativas británicas abre el camino para dejar atrás años de incertidumbre por el Brexit, sobre todo en Irlanda del Norte, donde las brechas sociales y políticas son profundas.

"Estamos dejando el limbo", cuenta Orlaith McKeever, mientras se apresura a preparar la comida para la hora punta del almuerzo en el mercado de St. George, en Belfast.

Para el vendedor Lawrence John, de 69 años y votante a favor del Brexit, también parece que el proceso de sacar a Reino Unido de la Unión Europea (UE), de la que forma parte desde hace casi cinco décadas, va a tirar hacia delante.

"Como mucha, mucha gente, estoy harto de todo este tema del Brexit. Hace tres años y medio hubo un referéndum para decidir si nos quedábamos o no", dice a la AFP.

"Finalmente tenemos noticias de que [el Brexit] va a ocurrir, después de todo este tiempo", afirma, luego que el conservador Boris Johnson consiguiera la mayor mayoría en el Parlamento desde la época de Margaret Thatcher en los años 1980.

Las elecciones del jueves se convirtieron en cierta manera en la revalidación del referéndum de 2016, en que 52% de británicos votó por abandonar el bloque europeo.

- "Momento histórico" -

En esta consulta, Irlanda del Norte, votó a casi el 56% por seguir formando parte de la UE, en total divergencia con el resultado del conjunto del país.

Desde entonces, la situación de esta provincia británica en la isla de Irlanda se ha convertido en un tema crucial en las negociaciones del Brexit con Bruselas.

La cuestión irlandesa es uno de los principales escollos de las negociaciones, ya que el establecimiento de una frontera física entre la provincia británica al norte y la república al sur pondría en tela de juicio los acuerdos de paz concertados en 1998, que pusieron fin a treinta años de disturbios entre republicanos y unionistas.

También vuelve a poner sobre la mesa la situación de Irlanda del Norte en el Reino Unido, y su posible unificación con la República de Irlanda.

En las legislativas del jueves, por primera vez desde la partición de Irlanda en 1921, los nacionalistas obtuvieron más escaños en Westminster que los partidarios de pertenecer a la corona británica.

Se trata de un "momento histórico", dijo Mary Lou McDonald, la líder del Sinn Fein, que milita por la reunificación.

"Podemos decir que la unidad de Irlanda estará seguro en la agenda de una manera en la que nunca había estado hasta ahora", afirmó a la AFP Jamie Pow, de la Universidad de la Reina de Belfast.

Admitió sin embargo que este voto republicano "todavía equivale a una minoría". Los que no son ni republicanos ni unionistas se convertirán en una pieza clave en cualquier votación.

- Negociaciones el lunes -

En las elecciones del jueves, el partido unionista ultraconservador DUP, con quien se aliaron los conservadores de Theresa May para tener mayoría tras las desastrosas legislativas anticipadas de 2017, se quedó con ocho diputados, perdiendo dos. Uno de ellos es su líder en la Cámara de los Comunes, Nigel Dodds.

Algunos se alegraron de la pérdida de influencia del DUP en Londres.

"Usaban el poder para ellos mismos, no para el bien de Irlanda del Norte", asegura McKeever en el mercado de St. George's.

Por otra parte, como la formación ya no es un aliado necesario para los conservadores, que cuentan con la mayoría parlamentaria, esto puede dar un impulso a las fuerzas políticas norirlandeses para centrarse en los problemas locales.

La provincia no tiene ejecutivo regional desde enero de 2017, puesto que el DUP y el Sinn Fein no consiguen llegar a un acuerdo para gobernar.

El lunes, está previsto que empiecen nuevas negociaciones para intentar relanzar el proceso.

Para Pow, el DUP tendrá que "demostrar a los electores" que puede solucionar esta cuestión, si quiere "seguir siendo considerado como competente".

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