BARCELONA (AP) — La policía en la convulsa comunidad autónoma española de Cataluña se moviliza para asegurarse que el clásico de la próxima semana entre el Barcelona y el Real Madrid no sea afectado por la convocatoria de una masiva protesta pro independencia.

Separatistas catalanes planean rodear el estadio Camp Nou y posiblemente manifestarse dentro del estadio del Barça el miércoles, cuando el Madrid les visitará para uno de los partidos de fútbol con mayor audiencia global.

Los jefes de la policía regional en Cataluña informaron el viernes que una fuerza combinada de 3.000 agentes de policía y de seguridad privada pagados por el club anfitrión garantizarán la realización del partido.

“Es un partido que requiere un dispositivo especial”, dijo Miquel Buch, el jefe de seguridad del gobierno regional. “Los Mossos (la policía regional catalana) garantizan el acceso”.

Eduard Sallent, el comisario jefe de los Mossos, indicó que la policía establecerá dos perímetros. Uno asegurará que los autobuses que trasladan al Barcelona, Madrid y a los árbitros puedan llegar al estadio. El segundo permitirá el ingreso del público e impedir posibles confrontaciones entre grupos separatistas radicales y los que apoyan la unidad española.

El grupo activista Tsunami Democrático anunció esta semana que más de 18.000 personas se han registrado para participar de la protesta y que disponen de transportación para que manifestantes procedentes de diversas partes de Cataluña estén en Barcelona.

Su objetivo es capitalizar el interés mundial y la cobertura de prensa del partido para que se escuchen sus reclamos a favor de la independencia y la liberación de nueve prominentes líderes separatistas que recientemente recibieron condenas de cárcel que encabezaron un fallido intento de independencia en 2017.

Tsunami Democrático dijo en un mensaje publicado recientemente en la plataforma Telegram que “muchas de las personas, con entradas o abonos de socio, ya han recibido las consignas pertinentes y se han organizado para desarrollar las acciones previstas”.

Sallent dijo que la policía no descarta la posibilidad que los separatistas intenten interrumpir el partido.

“Una de las situaciones sería una invasión del campo”, dijo Sallent. “No lo vemos como probable sino posible, y tenemos un dispositivo diseñado para ello. La seguridad privada se encargará de ello, pero los Mossos estarían para asistir”.

Tsunami Democrático es un grupo clandestino, sin líderes conocidos públicamente. Pero políticos, legisladores y activistas pro independencia han respaldado sus acciones. Crearon su propia aplicación para teléfonos móviles y recurren a otras plataformas de mensajería para fomentar lo que definen como “desobediencia civil pacífica”.

La plataforma manda mensajes a sus seguidores informándoles donde reunirse para protestar y lo que deben hacer.

Tsunami Democrático tuvo su primera gran movilización en octubre cuando organizó una protesta tras el fallo de culpabilidad de los líderes separatistas. Un llamado de Tsunami Democrático hizo que miles de enardecidos manifestantes se congregaran en el aeropuerto de Barcelona. Una batalla campal se formó entre los manifestantes más radicales y la policía tanto afuera y dentro de la policía, provocando que 150 vuelos fueran cancelados al impedirse el transporte al aeropuerto por varias horas. Las protestas de los separatistas se repitieron cada noche durante una semana tras el veredicto, dejando un saldo de 500 heridos, la mitad de ellos agentes de policía.

El clásico se iba a jugar inicialmente el 26 de octubre, pero el temor generado por la convocatoria de una protesta propició que la federación española accediese al pedido de La Liga para posponerlo.

Esa decisión ahora es criticada al advertirse que los manifestantes han tenido más tiempo para organizarse mejor.

“Estamos tranquilos. Queremos que se juegue con máximas garantías de seguridad”, dijo el lateral merengue Dani Carvajal. “No sabemos si fue un error que se aplazase. A toro pasado es fácil hablar”.

El Camp Nou es el estadio más grande de Europa, con una capacidad para 99.000 espectadores, y el clásico es el partido más trascendental de la temporada. Las únicas entradas disponibles el viernes era de secciones “VIP” a un costo de 1.250 euros (1.390 dólares).

Los reclamos de independencia se acentuaron en Cataluña durante una recesión global que golpeó fuerte a España. Los 7,5 millones de residentes de Cataluña, una de las regiones más ricas de España, se han dividido en dos mitades casi iguales en cuanto al apoyo y rechazo a la independencia, según encuestas y resultados electorales.

El Camp Nou ha sido escenario de los pedidos de independencia durante varios años.

Como club, el Barcelona ha tenido que hilar fino entre el respaldo al derecho de expresión de sus aficionados catalanes y al mismo tiempo no apoyar la independencia para no enojar a sus hinchas catalanes que no son separatistas y sus millones de seguidos en toda España.

“Puedo decir que el clásico se jugará, no se volverá a aplazar”, dijo el presidente del Barcalona Josep Bartomeu. “Sabemos que vivimos un momento complejo en Cataluña, pero eso es compatible con el deporte. Nuestro estadio es un espacio de libre expresión, siempre lo ha sido y por eso mandamos un mensaje de normalidad y tranquilidad. Le decimos a los socios que vengan en familia, con los amigos... Entre todos tenemos que hacer que el Clásico sea una fiesta de deporte y de civismo”.