Los refugiados  rohinyás en Bangladés pidieron a Aung San Suu Kyi, que comparece este martes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya para defender a su país, Birmania, acusado de "genocidio" contra esta minoría musulmana, que reconozca estos abusos.

"Suu Kyi no puede desmentirlo todo. La comunidad internacional debe escuchar nuestra voz ya que somos las verdaderas víctimas" declaró a la AFP Sayed Ulla, un responsable rohinyá en los campamentos del sur de Bangladés.

Widow Dildar Begum, ex-habitante de Tula Toli, donde el ejército birmano perpetró una gran matanza según los supervivientes, vio a su marido y sus dos hijos de uno y cinco años, ser cortados en pedazos.

"En mis sueños, puedo escuchar las voces de mis hijos que me maldicen porque no logré salvarlos" dice a la AFP esta mujer de 35 años, mientras rompe a llorar.

La refugiada tiene cicatrices causadas según ella por los culatazos de los soldados birmanos, después de que la violaran.

La otrora icono de la democracia birmana, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, acude a la CIJ para defender a su país, de mayoría budista, de esas acusaciones de  "genocidio".

Desde agosto de 2017, unos 740.000 rohinyás se refugiaron en Bangladés para huir de los abusos del ejército birmano y de las milicias budistas, calificados de "genocidio" por investigadores de la ONU.

En pocas semanas, 740.000 rohinyás debieron huir al vecino Bangladés, y se establecieron en gigantescos y miserables campamentos al otro lado de la frontera.

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