La jefa del ejecutivo hongkonés Carrie Lam descartó el martes hacer cualquier nueva concesión al movimiento prodemocracia, pese al fracaso electoral de su movimiento y a la celebración del domingo de una multitudinaria y pacífica manifestación.

La excolonia británica, ahora territorio semiautónomo, está sumida desde junio en su peor crisis desde su devolución a soberanía china en 1997, con manifestaciones inicialmente contra un proyecto de ley de extradición a China --que fue retirado-- y luego para exigir reformas democráticas y una investigación imparcial de la actuación de la policía durante las protestas

El domingo se asistió en Hong Kong a una de las mayores manifestaciones prodemocracia de los últimos meses, con la presencia según los organizadores de 800.000 personas, movilizadas de forma pacífica.

Las autoridades locales proPekín consideraron siempre que la vuelta a un clima de tranquilidad era condición previa y necesaria para iniciar un diálogo

Pero durante su conferencia de prensa semanal, Lam rehusó acceder a las reivindicaciones de los manifestantes e ir más lejos que la retirada del proyecto de ley sobre las extradiciones.

"Si una demanda nos obliga a alejarnos de la ley (...) yo no podría aceptar responder a estas demandas con el único objetivo de responder a las aspiraciones de la población" dijo Lam.

Lam explicó además que una amnistía de las personas detenidas --más de 6.000 desde junio, de las cuales 40 por ciento estudiantes-- sería contraria al espíritu del Estado de derecho.

La jefa del ejecutivo local agregó que dará "cuenta de todo" lo ocurrido en la megalópolis cuando viaje el sábado a Pekín, una de sus habituales visitas durante las cuales se entrevista con el presidente chino Xi Jinping.

Las elecciones locales del 24 de noviembre pasado fueron abrumadoramente ganadas por el campo prodemocracia frente a los partidos pro-Pekín. Desde esta derrota electoral, Lam y su gobierno se han mantenido inflexibles.

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