Estados Unidos reforzó el martes sus sanciones contra el jefe del ejército birmano por los asesinatos a gran escala de musulmanes rohinyás, en un momento en que Birmania enfrenta cargos de "genocidio" en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Estas sanciones son parte de una amplia serie de medidas punitivas anunciadas por Washington con motivo del Día Mundial de los Derechos Humanos.

El comandante en jefe del ejército birmano, Min Aung Hlaing, su segundo al mando, Soe Win, y los generales Than Oo y Aung Aung ya tenían prohibido ingresar a Estados Unidos desde julio por su papel en la "limpieza étnica" de la minoría rohinyá denunciada por el gobierno de Donald Trump.

Las nuevas sanciones del Tesoro de Estados Unidos prevén el congelamiento de sus posibles activos en el país norteamericano e impiden cualquier transacción con ciudadanos estadounidenses.

"El Ejército de Birmania debe terminar con el clima de impunidad y las violaciones universalmente reconocidas de los derechos humanos", advirtió el Tesoro en un comunicado.

Además de "la brutal operación de seguridad que comenzó en agosto de 2017" y empujó a "más de 500.000 personas a huir a Bangladés", el Tesoro señala que muchos asesinatos y "violaciones a gran escala" pueden haber ocurrido "bajo el mando de Min Aung Hlaing".

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