El asesinato de una figura del movimiento de protesta el domingo por la noche en Irak no frenó las movilizaciones populares contra el poder y la influencia iraní, en las que han muerto ya más de 450 personas desde el primero de octubre.

Cientos de personas participaron el lunes en el funeral de Fahem al Tahi, padre de familia de 53 años que estuvo presente en todas las manifestaciones y fue asesinado el domingo por la noche por dos atacantes en moto delante de su casa en la ciudad santa chiita de Kerbala (sur).

Desde el comienzo del movimiento inédito que reclama la salida del conjunto del poder actual, más de 450 personas murieron y 20.000 resultaron heridas, en Bagdad y en el sur chiita.

Esta violencia, y la matanza del viernes de 20 civiles y cuatro policías disparados por hombres armados en un aparcamiento ocupado por manifestantes cerca de la plaza Tahrir, ha hecho que el campamento que permanente en este lugar emblemático de la capital no deje de crecer.

- Embajadores convocados -

Los cancilleres occidentales exhortaron al Estado iraquí a impedir que grupos armados "operen fuera de su control" y a garantizar que [...] Hashd Al Shaabi (poderosa coalición paramilitar dominada por milicias chiitas cercanas a Irán), permanezca apartado de los lugares de las manifestaciones", sin en cambio designar culpables.

El Hashd, coalición de paramilitares proiraní creada para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI) en 2014, está ahora integrada en el aparato de seguridad del Estado, en un país donde crece la influencia de Irán.

Tras la matanza del viernes, el jefe del Hashd ordenó a sus hombres que no se acercaran a las manifestaciones, lo que los manifestantes interpretaron como una confesión de culpabilidad.

Este lunes Bagdad convocó a los embajadores de Francia, Reino Unido, Alemania y Canadá por una "injerencia inaceptable", y afirmó que "el Estado dirige investigaciones transparentes sobre la violencia".

Estas investigaciones determinaron hasta el momento la responsabilidad de "francotiradores no identificados" o, en algunos casos, un uso "excesivo" de la fuerza de policías y oficiales acusados de haber actuado por su cuenta.

La víspera, el primer ministro que dimitió, Adel Abdel Mahdi, había defendido delante de los mismos embajadores la acción de Bagdad, indicó una fuente diplomática.

Antes, durante y después del ataque, decenas de personas fueron secuestradas y algunas siguen en paradero desconocido, según sus allegados.

Desde el inicio del movimiento, varios activistas fueron hallados muertos en diferentes provincias y decenas de otros fueron secuestrados brevemente.

El martes, día del segundo aniversario de la victoria sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI), fue declarado feriado y se lanzaron llamados a manifestar masivamente.

Es imposible determinar el origen de estos llamamientos, pero facciones proiraníes acusaron a "saboteadores" de querer llegar a Bagdad desde el sur del país para sembrar el "caos", lo que hace temer una escalda de la represión.

Además, las bases militares iraquíes que albergan soldados estadounidenses y la embajada estadounidense fueron blanco de nueve ataques con cohetes en seis semanas, que preocupan a Estados Unidos, en crisis abierta con Teherán.

- Base militar atacada -

Este lunes por la mañana, cuatro cohetes impactaron sobre una base militar adyacente al aeropuerto de Bagdad, dejando seis heridos, dos de ellos graves, entre las filas de las unidades de élite antiterroristas, única fuerza iraquí entrenada y armada por Estados Unidos.

Ante la degradación de la situación, las negociaciones políticas para remplazar al primer ministro Adel Abdel Mahdi, están en punto muerto.

Ante el rechazo de los manifestantes, el gran ayatolá Ali Sistani, figura tutelar de la política iraquí, no se ocupará de la formación del futuro gobierno, al igual que Moqtada Sadr, que controla el principal grupo parlamentario.

El general iraní Qassem Soleimani, enviado de Teherán para los asuntos iraquíes, y un dignatario del Hezbolá libanés tratarán de avanzar en las negociaciones.

El presidente Barham Saleh tiene hasta el 17 de diciembre para designar a un nuevo jefe del gobierno.

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