En una espesa niebla, los disparos rompen el silencio pero nadie les presta mucha atención. Más que los disparos, estos militares ucranianos se preocupan por las eventuales concesiones de su presidente a Vladimir Putin, en una cumbre en París.

"Esto no traerá nada bueno", explica Mykola, un soldado de 41 años, cuyo nombre de guerra es Hacker, destacado en las trincheras cerca de la ciudad industrial de Avdiïvka y comprometido desde hace cinco años contra los separatistas pro rusos en el este del país.

Según Hacker, el nuevo jefe del estado Volodimir Zelenski está "en posición de debilidad" antes de su primera reunión el lunes con su homólogo ruso para intentar desbloquear, bajo mediación francoalemana, el proceso de paz en la exrepública soviética, donde la guerra causó más de 13.000 muertos desde 2014.

El exactor, de 41 años, que accedió a la presidencia en mayo, debe intentar cumplir su promesa de poner fin a las hostilidades sin dar la impresión de capitular, lo que una parte de la población ucraniana, en particular la franja nacionalista, teme más que nada.

Pero, ¿cómo resistir a Putin, acusado de seguir armando y financiando a los separatistas a pesar de las sanciones occidentales?.

En el polígono industrial Promka, en las afueras de Avdiïvka, a unas pocas cuadras de Donetsk, "capital" de la autoproclamada república prorusa, Faina, una sargento de 24 años, se siente "ansiosa".

"Zelenski es un novato en política, puede caer bajo la influencia" de sus interlocutores, estima la joven con dos largas trenzas y una manicura impecable.

-Demonio y rendición-

Temo que se pierdan territorios recuperados desde el comienzo de la guerra", detalla Faina, experta en logística, reclutada desde hace tres años para bloquear el paso a los "demonios" prorusos.

La mediación de Emmanuel Macron y Angela Merkel no tranquiliza a los militares del frente.

"Van a presionar a Zelenski porque Rusia es más importante económicamente", explica Hacker. "Europa sólo se preocupa por su propio bienestar".

El presidente ucraniano, más favorable al diálogo con Moscú que su predecesor, ya tomó iniciativas que lo expusieron a críticas y manifestaciones cuasi semanales.

Para los militares de Promka, la preocupación clave es una posible retirada generalizada de los beligerantes.

Precondicción rusa para que las conversaciones de paz se lleven a cabo el lunes en París, las tropas de ambos bandos han retrocedido en tres pequeños sectores. Pero el objetivo es renovar la operación en los 400 km de línea de frente.

"¡Salir de aquí es lo mismo que mear en las tumbas de nuestros hombres! Han dado sus vidas para que estemos aquí", lanza Hacker en medio del paisaje apocalíptico de talleres y casas plagadas de agujeros de bala y obuses.

-Agotados-

En Avdiïvka, donde ni un solo barrio se salvó de los bombardeos, Maryna Martchenko no está de acuerdo. "Sus hermanos dieron sus vidas, ¿y qué? ¿Qué más quieren, que otros den las suyas?", avanza esta profesora de urcraniano, de 75 años, cuyo marido, herido en un bombardeo, es ahora inválido.

Su apartamento fue devastado por un obús. "¿Cuánto más tiene que durar? La gente está agotada, incluso en los territorios separatistas", prosigue esta señora menuda, pidiendo "concesiones mutuas", convencida de que su presidente no aceptará "propuestas perjudiciales para el pueblo".

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