El presidente francés, Emmanuel Macron, pondrá a prueba sus dotes diplomáticas el lunes cuando reciba al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y al ruso, Vladimir Putin, en presencia de la canciller Angela Merkel, para intentar resolver el conflicto en el este de Ucranias que estalló en 2014.

La guerra entre el gobierno central de Ucrania y los separatistas pro rusos del este del país dejó más de 13.000 muertos en los últimos cinco años.

"Es una prueba importante para Macron y para los europeos. El presidente francés ya se ha aislado mucho. Si no logra nada en el tema de Ucrania, estará aún más aislado", dijo Michel Duclos, exembajador y experto en geopolítica en el instituto político francés Montaigne.

Macron, que parece ser el líder más visible y activo de Europa en este momento, frente a una canciller alemana al final de su mandato, ha sido recientemente objeto de críticas de sus homólogos por haber dicho que la OTAN estaba en estado de "muerte cerebral", por su intransigencia sobre la ampliación de la UE y por su apertura hacia Rusia.

La cumbre del lunes será la primera desde 2016. Estas reuniones de los cuatro dirigentes, en el formato denominado "Normandía" -del nombre de la región francesa donde se celebró la primera en 2014- tienen por objeto la aplicación de los acuerdos de Minsk, que permitieron una reducción importante de la violencia, pero cuyo aspecto político nunca se aplicó.

Emmanuel Macron no deja de martillar que los "intereses de seguridad" del continente son su prioridad absoluta y ha hecho de los "avances" sobre Ucrania una "precondición" para relanzar el diálogo con Rusia.

- Bastante astuto -

El margen de maniobra se anuncia estrecho, entre las exigencias de Rusia, que quiere conservar una influencia sobre Ucrania, y las de Ucrania, decidida a recuperar su soberanía sobre el Donbass.

Para Duclos, "el Kremlin es lo suficientemente astuto como para comprender que esta cumbre debe ser un éxito. Macron, Merkel y Zelenski deben poder decir que tienen algo", afimó a la AFP.

Por su parte, el presidente ucraniano relativizó lo que está en juego, considerando que un "nuevo intercambio de prisioneros" -tras el del 7 de septiembre- y un "verdadero alto el fuego" ya constituirían una buena señal.

Él mismo está bajo la presión de sus partidarios, que temen que haga demasiadas concesiones sobre el futuro grado de autonomía de Donbass dentro de Ucrania.

Más allá de lo que está en juego en Ucrania, los europeos del este -Polonia, los países bálticos y Rumania- que siguen considerando a Rusia como la amenaza número uno, y algunos países del oeste, como Alemania, observarán atentamente las señales de buena voluntad del presidente Vladimir Putin.

Emmanuel Macron, para quien la seguridad de Europa pasa por un diálogo sólido pero sin "ingenuidad" con Moscú, quiere creer que su homólogo ruso elegirá a Europa en detrimento de China.

-Dividir a los europeos-

Rusia no podrá ser eternamente "una potencia perturbadora, como lo fue Turquía con Siria", explica una fuente diplomática francesa a la AFP. "Tener la capacidad de causar molestias como única forma de presión no es una estrategia sostenible ni viable", añade, señalando también una "profunda preocupación rusa por estar encerrada en una competencia con China".

Pero Vladimir Putin también es conocido por hacer caso omiso de la UE, prefiriendo el diálogo con los estados. "Ve en la apertura de Macron una oportunidad para dividir a los europeos", analiza Duclos.

Para Konstantin Kalachev, director del grupo de expertos políticos en Moscú, "sería ingenuo pensar que Emmanuel Macron pueda ejercer influencia alguna sobre Vladimir Putin" con el fin de acercar a Rusia a la UE.

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