Los 270.000 electores de la isla de Bougainville terminaron de votar este sábado tras dos semanas de elecciones para pronunciarse sobre la independencia de su territorio, muy rico en cobre, que actualmente forma parte de Papúa Nueva Guinea.

Las autoridades electorales, basándose en las largas colas en los colegios electorales y el "entusiasmo" de la población, consideraron que la "gran mayoría" de los inscritos participó en el referéndum.

No obstante, todavía no se dispone de tasas de participación, ya que la votación se llevó a cabo también por correspondencia y en oficinas del exterior, en particular en Australia y en las Islas Salomón.

Los resultados de este referéndum no se esperan antes de mediados de diciembre. La ausencia total de sondeos hace que todos los escenarios sean posibles, aunque se prevé una victoria de los partidarios de la independencia.

Si esto sucede, la independencia tendrá que ser ratificada por el parlamento de Papúa, donde se teme que produzca un efecto dominó en este país altamente fragmentado donde conviven diversas etnias.

Y si se impone el 'no' a la independencia, se teme un retorno a viejas disputas y un retroceso dramático en el proceso de paz.

Por encima de todo, este referéndum permitirá pasar página a 10 años de conflicto armado que ha dejó 20.000 muertos antes del alto el fuego de 1998 y un acuerdo de paz en 2001.

La isla, que debe su nombre al navegante francés Louis-Antoine de Bougainville (1729-1811), que llegó a estas tierras en 1768, es uno de los territorios más pobres del hemisferio sur aunque tiene una grandísima riqueza mineral, sobre todo de cobre.

Si se convierte en la nación más joven del mundo, Bougainville podría ser objeto de una lucha de influencias entre potencias regionales del Pacífico como China y Australia.

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