Arabia Saudita intentaba este sábado tomar sus distancias de uno de sus ciudadanos que la víspera mató a tres personas en una base aeronaval en Estados Unidos, antes de ser abatido por la policía norteamericana.

El individuo, miembro del ejército del aire saudita que se hallaba en formación militar en Estados Unidos, publicó antes de su ataque en Twitter mensajes hostiles contra este país, según el grupo de vigilancia de los movimientos yihadistas Site.

Tras el ataque, el rey Salmán de Arabia Saudita telefoneó al presidente estadounidense Donald Trump para denunciar el "atroz" tiroteo que había dejado tres muertos en la base Pensacola en Florida (sudeste).

El rey manifestó su "profunda tristeza" y "afirmó que el autor de este crimen atroz no representa al pueblo saudita".

"Como muchos miembros del ejército saudita, he sido formado en una base militar estadounidense y nos hemos beneficiado de este entrenamiento (...) para combatir el terrorismo y otras amenazas, junto a nuestro aliados estadounidenses" afirmó el sábado en Twitter el viceministro de Defensa, el príncipe Jaled ben Salman.

"Este trágico acontecimiento es condenado con firmeza por todo el mundo en Arabia Saudita" agregó.

El diario progubernamental Okaz cita a un tío del agresor --identificado por Site como Mohamed al-Shamrani--, que dice que este acto no refleja "la humanidad y la lealtad de su familia" hacia los dirigentes sauditas.

El ministro de Estado saudita de Exteriores, Adel al Yubeir, envió un mensaje de pésame a los familiares de las víctimas.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, sugirió que el reino debía ofrecer una indemnización a las víctimas.

"Obviamente, el gobierno de Arabia Saudita necesita aliviar a estas víctimas. Y pienso que tendrán una deuda aquí puesto que [el atacante] es uno de sus ciudadanos", dijo.

Centenares de militares sauditas siguen cada año formaciones en el seno de las fuerzas armadas estadounidenses, lo que ilustra los fuertes vínculos entre Washington y Riad.

Sin embargo las relaciones entre los dos países sufrieron un duro revés tras los atentados del 11 de septiembre de 2001: 15 de los 19 hombres que secuestraron aviones y provocaron la muerte de unas 3.000 personas eran sauditas.

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