BASE AÉREA BAGRAM, Afganistán (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump visitó sorpresivamente Afganistán el jueves por el Día de Acción de Gracias, donde anunció que Estados Unidos y el Talibán sostienen conversaciones de paz y dijo creer que el grupo extremista desea un cese al fuego.

En su primer viaje al sitio donde Estados Unidos libra la guerra más larga de su historia, Trump arribó a la Base Aérea Bagram poco después de las 8:30 de la noche y pasó tres horas y media en el lugar, sirviendo pavo, agradeciéndole a las tropas por el servicio que prestan y reuniéndose con el presidente afgano Ashraf Ghani, para luego partir justo después de la medianoche.

Como ya es tradición, los reporteros tenían instrucciones estrictas de mantener el viaje en secreto para garantizar la seguridad del mandatario en el país. Estados Unidos tiene a unos 12.000 efectivos en Afganistán.

Trump _que viajó acompañado por el senador republicano John Barrasso y un puñado de asesores_ se veía de buen humor mientras soldados fuertemente armados lo escoltaban por la base, en la que podía percibirse el olor a combustible quemado y basura en el aire frío. A diferencia de la visita del año pasado a Irak después de la Navidad, en esta ocasión la primera dama Melania Trump no acudió.

El presidente pasó primero al comedor, donde sirvió pavo y se sentó a cenar. Pero dijo que sólo probó el puré de papa antes de que le pidieran que se pusiera de pie para fotografiarse con él.

“Nunca recibí el pavo”, les dijo a los soldados. “Un pavo magnífico”.

Durante su visita, Trump indicó que Estados Unidos y el Talibán sostienen conversaciones de paz, e insistió en que el grupo extremista desea llegar a un acuerdo tras ser atacado intensamente por las fuerzas estadounidenses en los últimos meses.

“Nos estamos reuniendo con ellos”, afirmó. “Y estamos diciendo que tiene que ser un cese del fuego. Y ellos no quieren hacer un cese del fuego, pero ahora sí quieren hacer un cese del fuego, eso creo... y veremos qué ocurre”.

Trump hizo el viaje después de que interrumpió abruptamente las conversaciones de paz con el Talibán en septiembre, cancelando una reunión secreta con ellos y con líderes afganos en la casa de descanso presidencial de Camp David tras una ola de violencia especialmente letal, coronada por un atentado en Kabul que dejó 12 muertos, incluido un soldado estadounidense.