Naruhito proclama su entronización en el Palacio Imperial de Tokio. (REUTERS/Issei Kato/Pool)
Naruhito proclama su entronización en el Palacio Imperial de Tokio. (REUTERS/Issei Kato/Pool)

El emperador Naruhito de Japón proclamó este martes su entronización durante una suntuosa ceremonia en el palacio imperial del Tokio en presencia de 2.000 invitados, entre ellos jefes de Estado y dignatarios de unos 180 países.

“Proclamo mi entronización”, declaró Naruhito, junto a la emperatriz Masako.

La emperatriz Masako (REUTERS/Issei Kato/Pool)
La emperatriz Masako (REUTERS/Issei Kato/Pool)

Ambos vestían atuendos tradicionales reservados a este ritual. Naruhito se convirtió en el 126º soberano de Japón el pasado 1 de mayo, un día después de que su padre Akihito abdicara tras 30 años en el trono del Crisantemo.

En una ceremonia realizada en una pequeña sala del palacio imperial de Tokio, un acto que siguieron desde otro salón decenas de jefes de Estado y de Gobierno que llegaron a Japón para esta ocasión, Naruhito se comprometió a respetar la Constitución y cumplir con todas las responsabilidades de sus funciones.

La proclamación oficial se prolongó durante media hora, y Naruhito la hizo desde un trono alzado y oculto inicialmente por una cortina, junto a otro más pequeño en el que estaba la emperatriz Masako.

Todo ello en la Sala del Pino ((Matsu no Ma), donde sólo estaban los parientes más cercanos de la familia imperial, y los invitados especiales estaban en otra sala (Shunju no Ma), situada al otro lado del patio central.

El primer ministro Shinzo Abe (D) grita
El primer ministro Shinzo Abe (D) grita "banzai", al celebrar la entronización del emperador Kazuhiro (Kazuhiro Nogi/Pool via REUTERS)

Naruhito leyó su mensaje desde un documento plegado como un acordeón que le entregó un chambelán que se acercó al trono con lentos movimientos.

(REUTERS/Issei Kato/Pool)
(REUTERS/Issei Kato/Pool)

En su mensaje, Naruhito recordó a su padre, Akihito, que abdicó el pasado 30 de abril, y las tres décadas que estuvo como titular del Trono del Crisantermo.

“Ahora, en esta ceremonia, hago la proclamación de entronización ante quienes están dentro y fuera de Japón”, dijo Naruhito.

El emperador se comprometió a cumplir con sus funciones de ser “símbolo de la nación” y “unidad del pueblo japonés”, papel que le otorga la Constitución aprobada tras la II Guerra Mundial.

También hizo votos en favor de la “felicidad del pueblo japonés y la paz del mundo”, y se comprometió a actuar “con responsabilidad y sabiduría” en favor del bienestar del pueblo japonés y “la prosperidad de la humanidad”.