Perú y Haití abrieron el Grupo B de la Copa América Centenario en el CenturyLink Field de Seattle, Washington. A pesar de la ausencias de figuras y del escaso público que arribó al estadio, el encuentro mostró varios aspectos interesantes.

La superioridad incaica se percibió desde los primeros instantes. Las combinaciones entre Óscar Vilchez, Christian Cueva, Édison Flores y Paolo Guerrero lastimaban a la última línea caribeña, que se mostraba muy vulnerable. A pesar de aplicar la pierna fuerte, los de Patrice Neveu no lograban detener los avances sudamericanos.

Sin embargo, los de Ricardo Gareca no tuvieron la claridad para llegar a la red. A medida que transcurrió el tiempo, el seleccionado isleño fue creciendo en solidez y se animó a llegar a la zona de Pedro Gallese. La pelota parada fue el principal recurso para sorprender al arquero, aunque las limitaciones de los delanteros atentó contra los deseos del entrenador francés.

Antes de que se vayan al descanso los del Tigre tuvieron la más clara para salir del cero. Un envío frontal de Flores hizo lucir al atacante del Flamengo. El de Lima dominó con el pecho y habilitó a Tapia, quien estrelló su remate contra el palo izquierdo de Johny Placide. La fortuna tampoco favorecía a Perú.

En el complemento el conjunto incaico festejó el 1 a 0 gracias a la jerarquía de su mejor hombre. Un preciso centro de Flores le permitió a Paolo Guerrero quebrar la resistencia haitiana. La clase del delantero fue fundamental para la victoria peruana.

A pesar de haber comenzado con el pie derecho, el técnico argentino sabe que deberá mejorar el funcionamiento de su equipo si desea llegar a los cuartos de final. La debilidad del rival no fue medida, y la mínima diferencia no le da ninguna garantía. La ilusión de las 3 unidades no deben confundir a los incaicos.

Por Fernando Taveira - ftaveira@infobae.com