El presidente Mauricio Macri ingresó ayer por la tarde, a las 19:20, a la Clínica de Olivos para someterse a modo de precaución a una arteriografía, una radiografía de los vasos sanguíneos de una zona determinada del organismo.

Menos de cuatro horas después fue dado de alta y llevado de vuelta a la Quinta de Olivos, acompañado por el equipo médico. Tras pasar la noche, el vocero presidencial, Ivan Pavlosky, informó que el jefe de Estado "se encuentra bien" y que se le hará un chequeo hacia las 11:30 "para corroborar lo que arrojaron los estudios de anoche" cuando le dieron el alta.

En diálogo con radio Mitre, el vocero dijo que por precaución el jefe de Estado canceló una visita que tenía programada en la localidad bonaerense de San Miguel y confirmó que va a pasar todo el fin de semana en la residencia presidencial. "La arritmia está controlada", dijo Pavlosky.

Según detalló el vocero, en horas de la tarde comenzó a sentir los síntomas de la arritmia, por lo que fue revisado por la unidad médica presidencial de Olivos. "Le dijeron que lo iban a controlar durante el día y él expresó su voluntad de cumplir con la agenda que tenía pautada. Hacia las 7 lo revisaron, seguía con la arritmia y le recomendaron que fuera a la Clínica", agregó. Previamente -dijo el vocero de Macri- se había dispuesto del protocolo para llevar al mandatario al sanatorio.

Asimismo, anticipó que el presidente retomará su agenda el próximo lunes y que los médicos le dijeron que "llevara una vida tranquila durante el fin de semana". "Es una persona que le pone el cuerpo de las 8 de la mañana hatsa el final del día. Está sujeto a presiones. Es el primer episodio que se le produce.

Desde el lunes retoma su agenda laboral normal", finalizó.

El hecho comenzó ayer por la tarde, luego de un off the record que mantuvo en la Quinta de Olivos con los periodistas Edi Zunino, Eduardo Feinmann, Walter Curia y Gloria López Lecube, que finalizó a las 18:47.