Guía Óleo
Guía Óleo

¿Quién alguna vez no imaginó comer en la "oficina" de Ricardo Darín en la película Nueve Reinas? ¿O sentarse a tomar un café en el lugar dónde Los Simuladores recibían instrucciones acerca de sus casos? Cualquier fanático del cine y/o de la televisión habrá notado que grandes escenas de la pantalla transcurren en torno a una mesa. Después de todo, los personajes comen, beben, tienen encuentros, se emborrachan y se pelean en bares y restaurantes. Ahora bien, esos lugares existen en la Ciudad Buenos Aires y se los puede visitar.

Para vivir esa experiencia, Guía Oleo recopiló algunos de los lugares más emblemáticos en la ciudad para sentirse parte de una película.

La película del año 2000, dirigida por Fabián Bielinsky y protagonizada por Ricardo Darín, Gastón Pauls y Leticia Brédice, relata una divertida historia de estafadores, con giros constantes a la idiosincracia argentina en el guión. En una de las escenas más emblemáticas muestra las pequeñas "vivezas criollas" del personaje de Darín, en la que engaña al mozo y al encargado de un típico café porteño con un billete de 100 pesos sin la punta, mientras Pauls conversa casualmente desde la ventana. El verdadero lugar donde esto ocurre es La Tasca de Fosforito, un antiguo bodegón, famoso por sus platos abundantes a buenos precios, y su ambiente que, salvo por el gran cartel de la película que lo distingue como el lugar de la filmación, se mantiene prácticamente igual, a pesar del paso del tiempo.

En la célebre película del director Juan José Campanella, estrenada en el año 2001, el siempre talentoso Ricardo Darín encarnó a Rafael Belvedere, un cuarentón que heredó el restaurante de su padre (Héctor Alterio), y que vivió bajo mucho estrés por las exigencias de su nuevo trabajo en el rubro gastronómico, sumado a sus problemas sentimentales y a las necesidades de su madre que sufría Alzheimer, cuyo papel fue interpretado magistralmente por Norma Aleandro. Ese lugar del que Darín debe hacerse cargo en la vida real es el restaurante del Centro Montañés, parte de la Casa de Cantabria, ubicado en el barrio de Colegiales. Allí también se filmaron las películas Un año sin amor (2005) y la inglesa Rosas Rojas (también 2005, cuyo título original Imagine me & you). Como corresponde a un club español, su cocina es ibérica, con platos abundantes y a buenos precios, y con una trayectoria y popularidad que en nada se parece a los problemas de Darín para llevar eficazmente el negocio adelante.

Los Simuladores fue una de las series más recordadas de los últimos tiempos de la televisión argentina. Sus dos temporadas aportaron una narrativa y estética nuevas a la pantalla chica local, con guiones ingeniosos y plagados de referencias al cine de culto y con grandes actuaciones. Además de la impecable realización del director Damián Szifrón.

Este grupo de justicieros modernos compuesto por Mario Santos (Federico D'Elía), Pablo Lampone (Alejandro Fiore), Emilio Ravenna (Diego Peretti) y Gabriel Medina (Martín Seefeld) dejó una fuerte impronta. Los rumores de un regreso o una película reaparecen una y otra vez desde que terminó el ciclo en el 2003. Son varias las locaciones que se utilizaron en sus capítulos, pero en su momento fundacional -el primero de la temporada inaugural- la escena clave transcurre en un bar. En aquel 2002 se llamaba Quentin, pero hoy el local está ocupado por Almacén de Pizzas. Allí, los comensales pueden sentarse en la mesa junto a la ventana en la que Los Simuladores ayudan a un hombre -a quien su mujer dejó- a reconstruir su vida, con un falso robo mediante.

"¿Y ahora me lo venís a decir?" es la reconocida frase de Juan Peruggia, el personaje de Gastón Pauls, protagonista de Todos Contra Juan, una de las series más geniales e incómodas a la vez de la tele. Allí, Pauls interpreta a un actor que fue una estrella adolescente de una tira de ficción como Clave de Sol y que nunca logró escapar de su viejo rol. Entre querible y patético, Juan Peruggia siempre intenta volver a la fama, en general con poca fortuna y lleno de situaciones incómodas. Su fiel grupo de amigos se reúne siempre en un bar, que en la vida real se llama Jack Flash, un café de Martínez con cocina casera, pizzas y música rock. El grupo siempre se sentaba en mesas con sillones junto a la ventana para tomar café, aunque los visitantes también pueden disfrutar de la terraza y la buena coctelería por las noches.

¿Conocés estos lugares?

También podés consultar la lista completa de restaurantes de la comunidad de Guía Oleo.