Un nuevo capítulo suma el caótico fútbol argentino. Luego de una semana que arrancó convulsionada por el desembarco de la Inspección General de Justicia (IGJ) que dispuso de dos veedores en la Asociación del Fútbol Argentino y pospuso las elecciones presidenciales pautadas para el 30 de junio, ahora los directivos de los clubes grandes hicieron su jugada.

¿De qué se trata? Seguirán los pasos de Marcelo Tinelli (anunció que se baja de la candidatura y deja su cargo de vicepresidente tercero de AFA) y los que impulsan el lanzamiento de la Superliga dejarán sus cargos en la Casa Madre: Daniel Angelici (Secretario General); Rodolfo D'Onofrio (vicepresidente primero), Matías Lammens (tesorero) y Víctor Blanco (Secretario de Selecciones).

Aunque aún no hizo oficial, es un hecho que dimitirán y buscarán dejar acéfalo el organismo, el cual debería conformar un Comité de Crisis. Aunque trascendió que el dirigente de River daría un paso al costado recién el lunes (también lo postergaría el directivo de Racing), ya se filtró parte de la carta que presentarán. A continuación el texto:

LA CARTA DE RENUNCIA QUE PRESENTARÁN LOS DIRIGENTES EN AFA

La AFA necesita urgente un cambio estructural y de raíz. Un cambio de paradigmas que nos haga sentir orgullosos otra vez de nuestro querido fútbol argentino.

En diciembre pasado, tras la escandalosa votación que terminó en una humillación mundial para nuestro fútbol, un grupo de dirigentes tomaron la decisión de sumarse a la AFA para colaborar con las impostergables reformas que necesitaba la Asociación del Fútbol Argentino antes del recambio de autoridades.

En estas últimas semanas, con la expectativa de salir del laberinto y encauzar la crisis, se presentó la idea primer una nueva Liga. El objetivo siempre fue ser más profesionales y generar más recursos para distribuirlos de manera transparente con una mirada federal e incluso para mayor beneficio de todos los clubes, pero una y otra vez nos encontramos con la resistencia de esa parte de la dirigencia que no quiere cambiar.

La AFA no puede seguir así, tomando decisiones con la más absoluta arbitrariedad, violentando las normas de su Estatuto y desafiando y amedrentando a todos aquellos que proponen alternativas diferentes.

En todo este tiempo dimos pelea para cambiar todo lo que estuvo a nuestro alcance, pero falta mucho, muchísimo... Y es imposible hacerlo así porque hoy no están dadas las condiciones para que sigamos haciéndolo desde adentro de AFA. Por eso, decidimos renunciar a nuestros cargos como símbolo de disconformidad, con el objetivo de dar vuelta la página luego de una larga historia de frustraciones y con el firme compromiso de seguir trabajando para llevar al fútbol argentino al lugar que se merece.