Los cuerpos de al menos 117 inmigrantes que se ahogaron intentando cruzar el mar Mediterráneo fueron hallados el jueves en playas del oeste de Libia, cerca de la ciudad de Zuwara, dijo un funcionario de la Media Luna Roja.

Los cadáveres, en estado de descomposición, corresponden a los migrantes que murieron en naufragios la semana pasada, cuando aumentaron las salidas desde las costas norafricanas hacia Italia.

Las autoridades encontraron muertos a lo largo de 25 kilómetros de costa. La web Migrant Report, con sede en Malta, ha entrevistado a una de las personas que avisaron del hallazgo: "Eran las 9:30 cuando me dirigía hacia Túnez y vi tres cuerpos mojados en la arena y otros más flotando en el agua. Iba con mi nieto. Fue horrible".

Se cree que muchos de los botes partieron desde la costa cerca de Zuwara y Sabratha, en el noroeste de Libia.

"Eran las 9:30 cuando me dirigía hacia Túnez y vi tres cuerpos mojados en la arena y otros más flotando en el agua. Iba con mi nieto. Fue horrible"

Al Khamis al Bosaifi dijo que la mayoría de los inmigrantes parecían ser originarios del África subsahariana, aunque los cuerpos estaban descompuestos y no se sabía cuándo se habían ahogado. Entre ellos había dos niños, agregó.

Un vocero de la guardia costera en Trípoli dijo que no se habían interceptado botes de inmigrantes en los últimos dos días, debido a las condiciones marítimas más desfavorables.

Más de 200.000 migrantes llegaron a la Unión Europea (UE) desde enero cruzando el Mediterráneo y más de 2.500 fallecieron en el intento, según un nuevo balance de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) publicado el martes en Ginebra.

Los traficantes en Libia han explotado el caos político y la anarquía para extender sus actividades a lo largo del África subsahariana, con frecuencia trabajando con milicias locales.

Libia, de hecho, se ha convertido en el lugar predilecto de esas mafias, desde que hace varios años distintas facciones se disputan el control del país y avanza en el terreno el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).

Pese a todo, las llegadas de migrantes a Europa se han visto contrarrestadas tras el acuerdo entre Bruselas y Ankara, que desde el 20 de marzo permite devolver a Turquía a los migrantes llegados a Grecia.

Desde entonces, los flujos migratorios en dirección a Grecia han disminuido de forma importante, según las cifras de la ONU. Los arribos a Italia, 46.714 migrantes en cinco meses, son estables, pero esta ruta es "considerablemente más peligrosa", según el portavoz de ACNUR, William Spindler.

Sin embargo, el acuerdo es cuestionado por diversos organismos de derechos humanos que consideran que en los campos de refugiados de Turquía no están garantizados los derechos elementales de los refugiados.