Un equipo de psiquiatría de la Universidad Commonwealth de Virginia (EEUU) midió las ondas cerebrales de distintos dueños de perros antes y después de pasar un rato con ellos. Descubrieron que luego de interactuar con sus mascotas, las personas experimentaban un aumento en la frecuencia de las ondas asociadas a la relajación y una disminución en su nivel de la hormona del estrés, el cortisol.

Los perros son animales activos que requieren de paseos diarios y actividad física. Esta cualidad "obliga" al dueño de un can a salir del estado sedentario. Tres caminatas al día mantienen a la mascota y al amo físicamente sanos. Además, según un estudio publicado en el American Journal of Public Health, los niños que tienen un perro pasaron mucho más tiempo haciendo actividad física que los niños sin perros.

Las personas que tiene un perro tienen una vida social más activa. Los paseos en el parque con las mascotas impulsan al dueño a relacionarse con otros propietarios y así conocer gente nueva. Hoy día, existen numerosos grupos en redes sociales que aumentan la interacción de los amantes de los animales, lo que eleva el contacto social.

Hace décadas pisa fuerte la tendencia de las terapias asistidas con animales. Los perros pueden desencadenar comportamientos divertidos que provocan la alegría y la risa. El humor resulta beneficioso para mejorar el estado mental de una persona y también sus impedimentos físicos.

Los animales se utilizan como parte de un esquema integral, acompañando a los pacientes en su mejora física y psíquica. Las terapias con mascotas van desde los perros guías de las personas que sufren ceguera, hasta el acompañamiento en el tratamiento de personas con autismo y otros trastornos.

Algunos perros desarrollan la increíble capacidad de detectar los ataques de epilepsia de sus dueños antes de que estos se produzcan. Alertan a sus dueños y estos pueden tomar las medidas necesarias para evitar las convulsiones, buscar asistencia médica o ayuda. ¿Cómo detectan los perros los ataques de epilepsia? Los investigadores y entrenadores creen que los perros los perciben por el olor, o cambios sutiles en el lenguaje corporal de su dueño, en el tono de voz o en el comportamiento.

Los informes científicos de perros olfateando crecimientos cancerosos se realizan hace por lo menos dos décadas. Los perros "detectan" melanomas o protuberancias malignas, alertando a sus dueños.

Numerosos estudios de la organización británica "Perros de Detección Médica" han demostrado que no sólo son buenos para olfatear el cáncer de piel, sino también de vejiga, pulmón, mama, ovario, de próstata y de colon. Las poderosas narices de los perros tienen 300 millones de sensores, mientras que los humanos tienen sólo 5 millones. Además, los perros tienen un segundo dispositivo de olfato en la parte de atrás de la nariz, llamado órgano de Jacobson.ar a los perros para detectar el olor único del cáncer, así como de otras afecciones.