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El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, se enfrentó este miércoles en Ottawa con un periodista canadiense que durante una rueda de prensa preguntó sobre la situación de los derechos humanos en China.

Tras una reunión con su homólogo canadiense, Stephane Dion, los dos ministros mantuvieron una conferencia de prensa en la que se permitió una pregunta a los medios de los dos países.

Cuando el representante de la prensa canadiense cuestionó a Dion sobre las razones por las que Canadá quiere estrechar sus lazos con China pese a las políticas en derechos humanos de el país asiático, Wang calificó al periodista canadiense de "irresponsable".

"Tengo que decir que su pregunta está llena de prejuicios contra China y arrogancia y es totalmente inaceptable. Me pregunto si entiende a China. ¿Ha estado en China? ¿Sabe que China ha sacado de la pobreza a más de 600 millones de personas y que China es la segunda mayor economía (del mundo)?", empezó a decir Wang.

"¿Cree que el desarrollo de China es posible sin protección de los derechos humanos y sabe que China ha incluido la pasión y promoción de los derechos humanos en nuestra Constitución?", continuó el ministro.

Wang terminó señalando que le gustaría "sugerirle que por favor no haga preguntas de una manera tan irresponsable y aunque esperamos sugerencias con buena voluntad, rechazamos acusaciones sin base o injustificadas".

China mantiene detenido desde 2014 a un ciudadano canadiense, Kevin Garratt, a quien acusa de espionaje y fue detenido junto con su esposa, Julia Dawn Garratt, liberada en febrero de 2015, en la cercanías de la frontera de China con Corea del Norte.

El matrimonio, que vivía en China desde hacía tres décadas, regentaba una cafetería en la localidad de Dandong, en las cercanías de Corea del Norte. Las autoridades chinas acusan a Garratt de trabajar para los servicios secretos canadienses recabando información sobre China.

El arresto de Garratt se produjo poco después de que Ottawa acusara abiertamente a Pekín de lanzar ataques cibernéticos contra sistemas informáticos públicos y privados canadienses, algo que China ha negado.

Dion afirmó que trató la situación de Garratt con Wang y que también se abordó la situación de los derechos humanos en China en una discusión "honesta y franca".