Su camioneta un poco destartalada y el material de plomería que llevaban en la parte trasera hicieron que su presencia llamara la atención no bien aparcaron al lado de las bombas de combustible. Mucho más cuando el conductor y su acompañante, que parecía ser su pareja, se bajaron y empezaron a pedirle dinero a la gente.

El hombre apuntó directamente hacia Louis Chavez, que tuvo la desgracia de pasar justo en ese instante por la gasolinera. No le gustó nada el pedido, así que se rehusó. Tuvieron un breve intercambio de gritos e insultos y después cada uno siguió por su camino.

Lo que Chavez no vio es que el agresor se subió a su camioneta y aceleró a fondo detrás de él. Lo atropelló por la espalda y huyó a toda velocidad. El joven murió en el acto.

Lo más sorprendente es que el asesinato se produjo en marzo, pero a pesar de lo fuerte que fue la escena y de las características de sus protagonistas, el asesino y su cómplice aún no han sido identificados por la Policía. A esta altura, las esperanzas de justicia de la familia de la víctima se desvanecen.