El delincuente, de sólo 20 años, sabía lo que había ido a buscar. Los empleados del banco acababan de vaciar los 90 mil dólares del cajero automático y tenían el dinero a mano.


Terry Frost creyó que iba a ser fácil. Entrar, tomar el efectivo y huir. Todo en diez segundos o menos. Nunca imaginó que dentro del establecimiento estaría el oficial Kevin Hankerson.


El policía no dudó. Con su mano izquierda corrió a la cajera y con la derecha disparó

Cuando lo vio, el ladrón trató de dispararle con el arma que tenía envuelta en una bolsa, pero el tiro nunca salió. Después descubrirían que la munición no era la adecuada. El policía no dudó. Con su mano izquierda corrió a la cajera para evitar que saliera lastimada, y con la derecha apuntó y disparó.


Con la misma velocidad con la que había entrado, Frost volvió a saltar el mostrador para irse. Pero antes un tiro le ingresó por la espalda y le salió por el pecho. Cayó y se levantó en el acto. Salió del banco y corrió hacia un bosque ubicado a pocos metros, y allí se desplomó. Los policías lo encontraron muerto minutos más tarde.


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Joe Deters, fiscal del condado de Hamilton, consideró que Hankerson hizo lo correcto para preservar la vida de las seis personas que había en el lugar. Anunció que no presentaría cargos en su contra y resaltó la valentía del agente.