Las ventas en los centros de consumo cayeron un 7% en el primer cuatrimestre shutterstock 162
Las ventas en los centros de consumo cayeron un 7% en el primer cuatrimestre shutterstock 162

El indicador de confianza de las familias que se nutre de la suma de la situación actual de sus ingresos para enfrentar los gastos corrientes, más su percepción del escenario de la economía en general y sus previsiones de decisiones de compra de bienes durables, desde electrodomésticos, hasta el cambio del auto y de la vivienda, acusó en mayo una nueva caída, 1,2%, aunque atenuándose respecto de los primeros meses del año.

De todas maneras, el cuadro a nivel país es heterogéneo, habida cuenta de que el relevamiento que hizo Poliarquía para el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella detectó "la confianza de los consumidores cayó, respecto al mes anterior, 4,5% en la Capital Federal y 1,8% en el Interior del país, mientras que subió 0,3% en el Gran Buenos Aires".

Del mismo modo, se advirtió una apreciable disparidad entre la variación de los subíndices que componen el ICC: el de expectativas de compra de bienes de consumo durables e inmuebles disminuyó 13,9%, en tanto el de situación personal declinó apenas 0,9%; mientras que el de situación macroeconómica repuntó 3,1 por ciento.

Las expectativas positivas a un año se mantienen arriba de 60%

En tanto que por tramo de ingresos, el cuadro resultó más desalentador para el de menores recursos: la confianza disminuyó 4,7%; que la del extremo superior: subió 0,3%, en comparación con abril.

Sin embargo, en un horizonte de mediano y largo plazo, el escenario parece alinearse a las expectativas que transmiten los funcionarios de Gobierno y algunos economistas del sector privado: el subíndice situación macroeconómica sube 3,1% a nivel nacional respecto al mes anterior, con alza de 5,4%a un año y de 1,2% a tres años.



Estamos mal pero vamos mejor

La disparidad entre el humor presente de las familias y sus expectativas de corto y mediano plazo, se explica por la concentración de los efectos negativos sobre los bolsillos de los consumidores de la liberación del mercado de cambios y su consecuente impacto sobre el precio de los alimentos, como los aumentos dispuestos en el valor de los servicios públicos; mientras que la mejora de los salarios comenzaron a efectivizarse a partir de abril y se prevé que se complete en entre mayo y junio.

De ahí que tanto en el consenso de los funcionarios del Gobierno, como entre los economistas se coincide en destacar que "este segundo trimestre es el peor de todos", ya que a partir de ahi se espera que el cierre de la brecha entre precios nuevos y salarios viejos, contribuya a reanimar el consumo.

Además, se proyecta que en el segundo semestre empezarán a tomar forma las decisiones de inversión en infraestructura que planificó el Gobierno y también los planes de diversas empresas, inicialmente de los sectores minero y de generación de energía eléctrica.