Cuando aparece una enfermedad, el primer instinto –casi que de supervivencia– apunta a apurar su pronta desaparición. De alguna manera se corre una carrera contra reloj para deshacerse de ella y dejar de sentir los síntomas: se recurre a medicamentos o lo que haga falta para hacer pasar el malestar y volver a disfrutar de un estado equilibrado de salud.

"Esa información que sale y toma la forma de una enfermedad puede ser tanto un pensamiento, una emoción o una acción, hecha o recibida por el individuo en algún momento de su vida y que no logró terminar de procesar o entender. Por eso la expresión de una afección es en principio una manifestación del inconsciente", explicó Monika Correia Nobre, instructora de meditación.

Carl Jung fue un médico psiquiatra y psicólogo suizo, que solía asegurar que las personas "no se curan de sus enfermedades" sino que son estos males "las que curan" a las personas. "¿Qué quería decir? Que la enfermedad manifiesta algo oculto en la conciencia, algo que se niega incluso frente a sí mismo, la mayoría de las veces por lo doloroso que resulta observarlo".