James Suckling, el prestigioso crítico norteamericano y colaborador de Wine Spectator, comenzó a degustar y calificar vinos argentinos en 2015. En esta ocasión volvió a otorgarle 100 puntos a un vino nacional: esta vez fue el turno del Catena Zapata Fortuna Terrae 2012, proveniente de Gualtallary, Mendoza.

Este es el segundo vino de esta parte del mundo en haber obtenido la máxima calificación posible de la crítica internacional, lo que ocurrió por primera vez en 2014 cuando Suckling otorgó ese puntaje al Viña Cobos Malbec 2011.

Por su parte, Trapiche es la bodega argentina más premiada del último año (con 115 premios en 15 concursos), y su vino Terroir Series Finca Orellana 2011 alcanzó los 96 puntos de Tim Atkin, el periodista inglés más reconocido.

El malbec lidera la lista de los vinos argentinos que alcanzaron los 100 puntos

Un premio importante o una gran puntuación son siempre un objetivo para las bodegas. Por eso, participan de concursos internacionales y reciben a periodistas especializados de todo el mundo para mostrar sus últimas novedades. La máxima calificación que un vino puede obtener, ya sea de un degustador, una publicación especializada o un concurso, es 100.

¿Por qué el vino argentino pertenece a la élite mundial?

1) Los antecedentes del productor son fundamentales, porque los 100 puntos no se logran de un día para el otro. Esto no significa solamente historia, sino además una vocación por querer lograr año tras año el mejor vino posible. Porque siempre se puede mejorar, a pesar de los límites de la escala.

2) El trabajo de investigación y desarrollo es básico. Nadie que no encare seriamente trabajos en este sentido con miras al largo plazo puede concretar un vino superlativo. Porque es justamente durante la búsqueda, probando y equivocándose, donde se encuentra ese sabor único.

3) Eligiendo el lugar, determinando el momento de cosecha y cómo elaborarlo. Al principio todo está en la cabeza del hacedor, y recién algunos años después se puede comprobar si cada decisión fue acertada y así poner a prueba la sensibilidad del productor.

4) El terruño, conformado por el suelo, el paisaje y el clima, es también relevante. Porque si bien lo más importante está debajo de la tierra, el marco imponente de la cordillera de los Andes juega un rol fundamental. Claro que el clima es un factor que puede permitir o no hacer un gran vino, y de ahí la importancia de las cosechas.

5) El malbec es el superhéroe de esta película. Porque es una cepa con linaje, nacida en Francia pero (por suerte) muy poco utilizada, y se adaptó tan bien al suelo argentino que se multiplicó. Luego, cuando hubo que salir al mundo a jugar las propias cartas, se comportó como un verdadero as de espadas.

La medalla de oro y el alto puntaje entonces se han vuelto fundamentales para el consumidor a la hora de elegir un vino

6) Poner la madera en su lugar. Esto tiene que ver con el aprendizaje del uso del roble. Se sabe que los grandes vinos del mundo se fermentan y/o crían en barricas de roble (francés o americano) de distintos formatos. Al principio los grandes vinos eran muy maderizados, después pasaron a compartir la escena con el carácter de la fruta. Hoy, es muy difícil sentir en los mejores exponentes del vino argentino su paso por roble.

7) El auge de la industria fue determinante para que el mundo pusiera sus ojos en la Argentina vínica. Así llegaron las inversiones internacionales, muchas de ellas de renombre dentro de la vitivinicultura. Y esto produjo una competencia muy intensa con las bodegas locales, que sólo trajo buenos resultados para el vino nacional.

8) La llegada de los famosos flying wine makers marcó un hito. Michel Rolland primero, Paul Hobbs y Alberto Antonini luego, marcaron pautas globales de calidad basadas en las condiciones del suelo y clima en cada región argentina.

9) Las redes sociales han influido mucho. Por un lado en la comunicación y difusión del producto. Pero básicamente en acercar a los hacedores. Porque más allá de los cambios generacionales lógicos, los jóvenes enólogos y agrónomos comenzaron a compartir sus experiencias y los resultados con un único propósito: mejorar el vino argentino.

10) En materia de vinos el medio no es el mensaje, porque el degustador es una persona. Y si bien es cierto que los que escriben para medios tienen ciertas pautas que respetar, la opinión sobre esta bebida siempre será tan personal y profesional como el catador decida. Así es que su prestigio estará dado no sólo por si representa o no a una revista o a un portal, sino por sus antecedentes.

Por: Fabricio Partelli
@FabriPortelli