Como consecuencia del anticipo de la temporada invernal, la demanda de servicios médicos a domicilio creció 69% en mayo del 2016 respecto al mismo período del año anterior, alcanzando un récord histórico, informaron las entidades que nuclean a los principales prestadores de la ciudad de Buenos Aires.

La Federación de Empresas de Medicina Domiciliaria (FEM), la Cámara de Empresas de Emergencias y Atención Domiciliaria de CABA (CEMCA) y la Cámara Bonaerense de Empresas de Atención Domiciliaria (CABEME) emitieron un comunicado conjunto en el que indicaron que el aumento de la demanda está generando "un incremento de las derivaciones a los hospitales públicos y privados y una inevitable extensión de los plazos de atención domiciliaria sin riesgo".

Por ello, exhortaron a los habitantes de la Ciudad y del conurbano bonaerense a "hacer un uso racional y eficiente de los sistemas de salud y, al mismo tiempo, a extremar las medidas de profilaxis y de prevención, como la vacunación y la profundización de las medidas de higiene, ante la llegada temprana de los primeros fríos a fin de elevar las barreras sanitarias de las dolencias típicas de las bajas temperaturas que han llegado de forma anticipada durante el corriente año".

Las entidades médicas señalaron que la llegada de las bajas temperaturas "está provocando una mayor presión en la cadena de atención de salud que impacta en toda la cadena: mayor demanda de camas de internación, incremento de la afluencia de pacientes en las guardias de hospitales públicos y privados y la consiguiente ampliación de plazos de atención de los médicos a domicilio".

Las cámaras sectoriales enfatizaron que si bien el sistema de salud y atención en su conjunto "está plenamente preparado para atender las necesidades de la población resulta de vital importancia la toma de conciencia frente al incremento de la demanda estacional lo que obliga a privilegiar el envío de profesionales médicos para las atenciones de emergencias reales y para los grupos de riesgo".

Frente a esta situación se recordó que, tanto el Ministerio de Salud de la Nación como el de la Provincia de Buenos Aires, están impulsando sendas campañas de vacunación para la influenza, "orientada fundamentalmente a los grupos de riesgo considerados como tales a los trabajadores de salud, niños hasta 2 años, adultos mayores a partir de los 64 años, y personas con enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes oncohematológicos y trasplantados, personas obesas con índice de masa corporal mayor a 40, diabéticos, y personas con insuficiencia renal crónica en diálisis".