Muchas de las grandes series que hoy amamos no empezaron con el pie derecho. Tuvieron inicios difíciles y lograron superar con éxito la primera etapa.

Game of thrones fue una de ellas. Su primer episodio fue rearmado casi en su totalidad porque a los directivos del canal no les cerraba. Fue así como se estrenó su piloto pero con una audiencia muy lejana a la que estamos acostumbrados ahora que ya es un éxito.

The Wire se convirtió ya en un clásico. Creada por el gran productor David Simon, la serie ambientada en Baltimore no tuvo un éxito arrollador desde el principio y estuvo a punto de cancelarse hasta que encontró su rumbo. Muchos la señalan como la precursora de Breaking Bad. Esta serie también comenzó con el pie izquierdo y su creador Vince Gilligam las pasó bastante mal hasta que encontró su rumbo. Sin embargo logró, muy de a poco, convertirse en una ficción de culto, a pesar de tratar un tema tan denso como el consumo y tráfico de drogas, el cáncer y las disfuncionalidades de una familia.

Misma suerte corrió Friendsque inicialmente se llamaba Friends like us-, su piloto no fue lo esperado. Aunque visto ahora el episodio es una genialidad y mostraba cuál iba a ser el espíritu de la comedia, en su momento no midió tan bien ya que sus actores eran, en su mayoría, desconocidos. La más popular y conocida por la audiencia era Courtney Cox, pero el resto se fue metiendo en el corazón del público a lo largo de los años.

Así que un mal comienzo no significa una cancelación directa. O al menos agradecemos que no haya sido así.