La alarma se encendió nuevamente en el fútbol argentino por la aparición de nuevos casos de dopaje. Los implicados fueron Matías Sánchez, mediocampista de Temperley, y Daniel González, delantero de San Martín de San Juan. Estos hechos salieron a la luz horas después de que se conocieran las situaciones de Sebastián Blanco y Javier Toledo, pero lo que resulta llamativo es que existirían decenas de casos todavía no públicos.

Al menos esos es lo que confió el ex Racing y juveniles argentinas, que acaba de conseguir la permanencia con el Gasolero el fin de semana pasado. "Tomé un analgésico que es muy común para los futbolistas. No fue para buscar una mejoría física, se trata de un relajante muscular", explicó el volante que pasó por Estudiantes, Estados Unidos y Grecia también.

Mientras los casos se estudian minuciosamente, en las próximas horas más futbolistas quedarían bajo la lupa, por la misma circunstancia. El antiinflamatorio Oxa B12 contiene betametasona, que está terminantemente prohibida por la Asociación Mundial Antidopaje, que ahora rige los controles, luego de constatar que la AFA no estaba preparada para efectuarlos.

"El mío es uno de los 30 casos que existen y van a seguir saliendo", amplió Sánchez, en la misma sintonía de lo que había anunciado Jorge Miadosqui, presidente sanjuanino, tras conocerse el caso de Toledo. Lo que todavía no está claro es si serán sancionados y reverán cada situación, para que de ahora en más, los cuidados en los cuerpos médicos sean exhaustivos.

Estos últimos episodios no son semejantes a los de, por ejemplo, Brian Fernández (Racing), quien dio positivo en una droga social y las penas difieren según cada sustancia. Ahora, aguardan por una resolución del Comité Antidopaje.