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La noticia recorre los diarios, las radios y las grandes cadenas de televisión de los Estados Unidos. Y tiene nombre y apellido: Thomas Manning se convirtió en el primer paciente estadounidense en recibir un trasplante de pene. En el Hospital General de Massachusetts, todos esperaban ese día. Manning, un empleado de banco de 64 años, de Halifax, soportó una operación de 15 horas. Comenzó el 8 y concluyó el 9 de mayo.


A Manning debió amputársele el pene como consecuencia del cáncer que había padecido: "Quería volver a ser el hombre que había sido", señaló el pasado viernes el paciente en su habitación, sabiendo que había sido sometido a un programa experimental. "Somos cautelosamente optimistas", señaló el médico Curtis L. Cetrulo, jefe del equipo que realizó la intervención quirúrgica.


Manning fue quien quiso hacer pública su condición. Pretende que su caso se convierta en un ejemplo para otros pacientes de cáncer de pene que debieron ser amputados. Busca hacer público su caso para que otros se animen. Según los cálculos de los especialistas, si todo continúa según lo planeado, en pocas semanas Manning podrá orinar normalmente, mientras que sus funciones sexuales podrán ser recuperadas en algunos meses.


Para Manning, todo comenzó con un accidente de trabajo, cuando maquinaria pesada cayó sobre él, causándole graves heridas. Fue en ese momento cuando los médicos que lo atendían de urgencia vieron una anormalidad en su pene que él no había notado anteriormente. Los exámenes de laboratorio demostraron que se trataba de un cáncer raro, avanzado y fatal. De alguna manera, el accidente laboral lo salvó.


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Como consecuencia del avanzado mal, Manning debió sufrir lo que se conoce como una penectomía, lo que le salvó la vida. También se la cambió. Empezó a sentarse para orinar y su vida sexual se anuló por completo. "No podía tener una relación con nadie. No puedes decirle a una mujer 'tuve una amputación de pene'".


Cetrulo también espera que pronto otro paciente cuyo pene fue destruido en un reciente accidente automovilístico reciba el mismo tratamiento. Sólo están esperando un órgano compatible con su cuerpo, como fue el caso de Manning. Un veterano de Afganistán también espera.


El costo de una operación semejante se calcula en entre 50 mil y 75 mil dólares, según reveló Cetrulo. Sin embargo, en esta etapa experimental, tanto el Hospital General de Massachusetts como el la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, se hacen cargo de los costos, mientras que Cetrulo y su equipo donan su tiempo.


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Hasta el momento sólo un caso tuvo éxito en el mundo. Fue en 2014, en Sudáfrica. El paciente, al cabo de un tiempo, pudo ser padre. El otro hecho conocido sucedió hace ya diez años, en China, pero la cirugía no tuvo éxito.


La donación del órgano tampoco fue sencilla. Las familias que aceptan donarlos deben ser consultadas además en casos de órganos que cambiarían la apariencia externa del cuerpo del difunto, como es el caso de las manos, los ojos, la cara o el pene. Algunas aceptan, otras no. No es lo mismo un hígado que el rostro de un ser amado.