Lizy Tagliani: "Siento que soy una mujer, sin hormonizarme, con mis bigotes, mi nuez, mis manos enormes"

"Me costó mucho que mi identidad de género no condicione mi capacidad laboral", cuenta en esta charla con Infobae en la que repasa su infancia, cómo sus padres la apoyaron cuando empezó a vestirse de mujer, los derechos adquiridos durante el kirchnerismo y los deseos de ser madre

— ¿Te molestaría volver al anonimato?

— Para nada, no necesito rifar mi dignidad porque hay una peluquería que me está esperando y es algo que yo amo hacer. Nunca soñé con esto que me sucede. Todo se fue dando a través de la peluquería: conocí a una celebrity, empecé a atender a famosos, después Santiago (del Moro) me llevó a la radio. Todo sucedió, no sin que me guste, me encanta, pero nunca lo soñé.

— ¿Fue difícil el recorrido?

— Difícil, difícil, no, fue peleado. Nunca me gusta ponerme en un papel de víctima porque hay tanta gente que lucha constantemente y sin embargo la ves tan heroica frente a las situaciones; qué sé yo, pienso en una madre que el marido la abandona, tiene cuatro pibes y sale a trabajar de mucama, se toma dos colectivos, un tren, vuelve y no llega a fin de mes. Yo tan solo porque me gusta ponerme tetas no puedo estar diciendo que ha sido difícil.

"No quería pararme en una esquina a vender mi cuerpo, que medio lo iba a tener que regalar porque tampoco tengo tanto para vender"

— Aprendiste a reírte también de situaciones muy duras.

— Muy. Una que hablamos todo el tiempo con las chicas de mi grupo es que al tener tanto apoyo de mis padres hay un montón de cosas que ni siquiera me enteré que sucedían. Cuando quise tener lolas, ya me puse prótesis; no sabía que había chicas que se inyectaban aceite de avión. Lo que sí me costó mucho fue que mi identidad de género no condicionara mi capacidad laboral. Todavía le cuesta a la sociedad, más allá de todos los logros que hemos tenido. Nunca lo viví como sufrimiento. Yo quería ser vendedora de Gloria Vanderbilt, por supuesto nunca me tomaron. Cuando descubrí que no era porque ya tenían el cupo armado, era porque yo era trava, empezó una especie... no de depresión, sino de tristeza, porque decía: "¿Y qué voy a hacer?" No quería ir a pararme en una esquina a vender mi cuerpo, que medio lo iba a tener que regalar porque tampoco tengo tanto para vender (risas), pero ni drogas, ni noche ni nada. Entonces empecé a buscar, tenía que ser algo relacionado con la estética y con las mujeres y ahí empecé a meterme en aguas donde podía nadar cómoda. Nunca fui una rebelde de decir: "Ay bueno, ahora quiero ser la primera militar comandante en jefe del Ejército trava". Nunca fui al choque, siempre trataba de ir corriéndome de los lugares más ásperos.

— Tus papás te lo facilitaron.

— Sí, mis padres me han dado todo. Me han dejado ser la persona más libre del mundo aún en la adversidad. No es que mi mamá era ingeniera hidráulica y mi papá psicopedagogo, eran dos personas que no habían terminado ni la primaria.

— Tu papá era carnicero.

— Sí, y mamá, segundo grado. Se vino embarazada, madre soltera, se escapó para que no me roben, me terminen regalando, o la hagan abortar y todas esas cuestiones que sucedían con las chicas solteras hace 46 años. Ellos decían que el amor a un hijo hay que acompañarlo siempre, en los buenos y en los malos momentos. Y hay que tratar de guiarlo lo mejor posible. Siempre como padres y poniendo los límites. Me han dejado hacer un montón de cosas, pero tuve que respetar un montón de otras. Mi papá me decía: "Bueno, vos te querés vestir de mujer a los 13 años". Desde los 13, nunca más me vestí con ropa de Luisito, entonces me decía: "Acá te podés vestir de mujer si es lo que a vos te hace feliz. Lo que no se puede es hacer lo que vos quieras". Vivía como cualquier otra chica que su padre le pone límites, no la dejan salir, tiene que respetar las normas.

"No conozco a mi padre biológico ni tengo intención de buscarlo"

— Un evolucionado igual.

— Totalmente, él era un evolucionado y mi mamá también para esa época.

— Él es tu papá de crianza.

— Sí, no conozco a mi padre biológico.

— Pero conocés su apellido.

— Sí, Tijera. No sé si Tijera o Tijeras. Y es más, no sé si no es Varón Tijeras (risas). Le pegó a la peluquería con los apellidos.

— ¿Vive?

— No lo sé. No tengo ninguna intención de buscarlo. Si las cosas se dan naturalmente, cualquier noticia siempre va a ser bienvenida porque otra cosa que me ha enseñado mi familia es a escuchar, a recibir al otro y darle la posibilidad de que dé explicaciones, pero nunca a pedirlas. No me gusta forzar, no voy a buscar a nadie porque siento que le estaría faltando el respeto a 41 años de lucha y de esfuerzo de una madre por la felicidad de una hija.

— Más allá de lo laboral, ¿te limitó en otras cosas la condición sexual?

— La condición sexual no, la belleza sí. La condición sexual nada, la belleza de Luisito me perjudicó un poco a la estética de Lizy, porque calzo por ejemplo 43 desde los 12 años, yo estaba vestida con pollerita, top, un corpiño con relleno de algodón y en los pies tenía los mocasines del colegio.

— ¿Cuándo empezaste a gustarte como Lizy?

— Siempre me gusté ¿estéticamente?

— Sí.

— No sé si me gusto. Lo que tengo es que soy fantasiosa. Hasta que no me miro en el espejo genero mi propia cara, mi propia nariz, mi propia boca, mis propios dientes, mis propios ojos.

— ¿Nunca quisiste operarte?

— No. Genitales, no. Lolas me hice dos veces porque una vez se me cayeron, por eso es que tengo tan poquitas, no me podía poner más porque nunca me hormonicé. No quiero que nadie lo tome a mal, nunca me gustó forzar el ser otra persona; yo siento que soy una mujer, siendo Lizy sin hormonizarme, con mis bigotes, con mi nuez, con mis tetas chiquititas, con mis manos enormes.

— ¿Avanzamos los argentinos tanto como creemos que avanzamos o todavía discriminamos?

— Avanzamos muchísimo gracias a Dios y las parejas más jóvenes aprenden a educar a sus hijos de una manera mucho más libre que tiene más que ver con el respeto por el ser humano. Pero también siento que hay mucho de pose: queremos quedar bien con todo, entonces cualquier cosa que decís siempre estamos tratando de buscarle el costado discriminador. Queremos ser los más abiertos, entonces se tiende a perder el humor y es solo una pose, porque puertas adentro sigue habiendo un montón de cosas que faltan y que no está mal que sucedan. Hay mucho miedo a algunas cosas.

— Al ser famosa, ¿hay una responsabilidad de tener que llevar adelante una causa?

— No. Yo no lo siento así, yo no soy una educadora. Eso está para la familia hasta los 18 años. Familia, maestros. Está bueno, si uno quiere, manifestar alguna inquietud o tratar de educar desde el humor, tratar de transmitir algo para el resto de la gente que por ahí no todo el mundo sabe. Pero no me siento en la obligación. No siento que a cada lugar que voy tenga que ponerme a hacer política de mi condición. Yo voy y que fluya, y si para algo sirve, está bien. Y si no te sirve, la verdad es que yo esto lo hago para entretener, no para educar. Para educar vas a tener que buscar a otro y yo no soy el nexo.

"Estoy agradecida por la ley de igualdad, de matrimonio igualitario, de identidad de género, pero eso no me convierte en kirchnerista"

— ¿Te acercaron al kirchnerismo los derechos ganados en esos 12 años?

— Para nada. Sí me asombra Cristina, la admiro como mujer. Como chica trans siento que estamos pasando lo que han pasado las mujeres hace 20 años. Que si gritaba era una histérica, que no podía acceder a determinados trabajos porque no estaba bien visto que una mujer hiciera esos trabajos. La admiro por eso, porque es mujer que ha sido dos veces presidente; es una mujer que con un discurso único, te guste o no, cuando se ponía a hablar no podía parar de escucharla.

— Pero no te sentís en deuda.

— Para nada. Justamente esa es una gran discusión que tengo con muchos compañeros y es que a los políticos, no importa la bandera política, no hay que agradecerles las cosas que hacen bien porque uno los vota para que las cosas se hagan bien. Sí hay que reclamarles las cosas que hacen mal. Si uno quiere por cortesía agradecer, y por supuesto que yo estoy agradecida de que hayan gestado e implementado la ley de igualdad, de matrimonio igualitario, de identidad de género, pero eso no me convierte en kirchnerista, porque si no estaría negando un montón de cosas y no somos una lechigada de chihuahuas, somos personas y dentro de una sociedad hay un montón de realidades. Si voy a apoyar el cien por ciento, descuidando otras causas, solo porque tiró agua para mi molino, sería muy injusto. Con cualquier gobierno me pasaría lo mismo. Vamos que los pobres, que las madres solteras, que los gordos, que los flacos, que los negros. Estamos todos luchando por una igualdad y a la vez todos nos vamos sectorizando porque cada uno va defendiendo sus propios derechos. Siento que todavía no llegó el momento de conectar, de aprender del otro.

— Si hablo con vos dentro de 5 años y salió todo genial, ¿cómo te voy a encontrar? ¿Enamorada?

— Ay, ojalá. Es lo más pendiente que tengo. Amo el compañerismo. Poco a poco mis amigas se van casando, van formando sus familias y no puedo estar golpeándoles a las tres de la mañana porque tengo ganas de hablar de cómo me fue hoy en el trabajo.

— ¿Hijos? ¿Seguís diciendo que no?

— Hijos es lo que sí quiero, porque estoy cambiando de opinión. Ay, van a pensar que nadie resiste un archivo... Yo nunca me imaginé como madre, también por esta cosa de la educación y de mi época generacional. Pero me ha dado tanto la vida, que tengo la imperiosa necesidad de devolver y devuelvo en un montón de casos, trato de ayudar; pero necesito alguien que tenga nombre, apellido, que sea una persona con la que me conecte.

— ¿Querés adoptar?

— En caso de ser necesario sería adoptar y si no, amadrinar. Alguien que yo diga... Pastora, pobre, nadie va a querer que yo sea la madre porque imaginate a una hija que le ponga Pastora. Amo el nombre Pastora. Pero tener una hija con mi apellido.

— Mira cómo poco a poco vas cambiando, creo que cuando charlemos dentro de un año me vas a decir...

— ...tres pibes (risas)

"Lizy Tagliani recargada" se presenta en el teatro Tabarís el 20, 21 y 22 de Mayo.

Agradecimiento: ?Romina Sala, Peinado y Maquillaje. TW: @RSimagensocial