Jorge Sampaoli y Gabriel Milito, dos opciones complejas para reemplazar a Pellegrino

El ciclo de Mauricio Pellegrino llegó a su fin y la danza de nombres empezó a girar desesperadamente porque Independiente no tiene tiempo para darse el lujo de estar sin entrenador, más allá de que las competencias recién se retomarán dentro de casi tres meses teniendo en cuenta que habrá un extenso parate por la disputa de la Copa América.


Los candidatos en primera instancia son tan claros como complicados: Jorge Sampaoli y Gabriel Milito. Ambos están en el radar de la dirigencia y cuentan con la aprobación del público, un primer paso vital en la ruta rumbo al reemplazo de Longaniza.


Sin embargo, diferentes motivos ponen trabas para la llegada de una u otro. El nombre que domina la escena es el de Sampa, candidato ideal y preferido por el grueso de los directivos. Tras recibir un guiño del ex técnico de la Selección de Chile señalando que lo motivaba ser quien devuelva al club a los primeros planos, Hugo Moyano tuvo un contacto informal en el que hubo apenas una primera aproximación de lo que se pretende futbolísticamente.


Más allá de que el Presidente del Rojo lo niega, en ese contacto entre las partes se habló más de fútbol que de dinero. Más allá de eso, la Comisión Directiva sabe que para contratar a Sampaoli tendrá que poner una importante cifra en dólares para el contrato, otra suculenta porción de la moneda nortamericana para abonar un resarcimiento a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile y un contrato a dos años con algunas libertades. ¿Una de ellas? Permitir el desembarco de su enorme grupo de trabajo, compuesto por 15 personas que dominarían no solo el espectro profesional, sino también las categorías más importantes de las inferiores.


La chance de concretar lo del Mariscal es más factible desde lo económico y saben que contaría con dos particularidades clave para este momento: personalidad y banca para convivir con la ansiedad del público, y una propuesta de juego más parecida a lo que exigiría el hincha, a contrapartida de lo sucedido con Pellegrino.



Aunque también ya vivieron en carne propia el temperamento de Milito, quien ya demostró no ser maleable cuando dirigió las inferiores y pegó un portazo que resonó por toda la institución. "Con Hugo y Pablo (Moyano) siempre tuve una relación cordial. El tema era con los dirigentes que uno se ve día a día y que, tal vez, pretendían otras cosas. Me sentí casi en la obligación de de tomar esa decisión", explicó su partida el ex defensor por entonces. ¿Qué había sucedido? Quisieron sacar a sus colaboradores más cercanos para poner a otros afines a la directiva.