Según los registros oficiales, una carrera de sólo 192,28 metros de extensión significó el inicio de los Juegos Olímpicos en el año 776 antes de Cristo, pero el boxeo también fue una de las primeras disciplinas.

En sus comienzos, no había diferencias de categoría por peso y las peleas eran sin protección. Los duelos no tenían límites de asaltos y terminaban por nocaut o abandono de uno de los combatientes. Con el paso del tiempo, se incorporaron tiras de cuero para proteger las manos y hacer más contundentes los golpes, aunque algunos le agregaban a las correas pequeñas piedras, fragmentos de plomo o astillas de madera para causar más daño a sus rivales.

En el Siglo V, hubo una final en la que un participante llamado Cleómedes mató a su oponente y fue descalificado porque los jueces consideraron que había actuado con alevosía. Por lo tanto, la decisión del jurado fue declarar a su rival como campeón post mortem.

Una de las primeras figuras que brilló en el boxeo fue Diágoras de Rodas, quien se impuso con autoridad en la edición 79 de los Juegos Olímpicos en el Siglo V a.C. Su nombre fue aún más reconocido luego de las consagraciones de sus tres hijos y dos de sus nietos en las Olimpiadas siguientes.

En cambio, los laureles adquiridos por Melankomas de Caria (una ciudad de Asia menor que hoy corresponde a Turquía) fueron destacados por otro estilo. Según los registros, el campeón logró quedarse con la prueba correspondiente a la edición número 207 sin dar ni un solo golpe. La técnica del ganador se basó en su agilidad y velocidad para esquivar los arrebatos de sus contrincantes, quienes abandonaban por cansancio. La leyenda afirma que la resistencia física del campeón era notable gracias a sus sacrificados entrenamientos, como por ejemplo mantener sus brazos extendidos durante dos días completos sin descansar ni un segundo.

Finalmente, la cara oscura de la moneda fue la que protagonizó Eupolus de Tesalia en el año 338 a.C, quien sobornó a tres adversarios para que se dejaran doblegar. La nulidad de los combates fueron acompañados por multas económicas que se utilizaron para financiar la erección de seis estatuas de atletas con inscripciones de tono moral como "En Olimpia se gana con la velocidad de los pies y la fuerza del cuerpo, nunca con dinero".

El boxeo es la disciplina que más preseas le dio a la Argentina a lo largo de la historia (24), divididas en 7 doradas, 7 plateadas y 10 de bronce. En Río 2016 Fernando Martínez (52 kilos), Alberto Melián (56 kilos), Ignacio Perrín (60 kilos), Alberto Palmetta (69 kilos) y Yamil Peralta (91 kilos) buscarán continuar con la tendencia en su misión de lograr algún podio.