Para la automotriz japonesa Nissan el auto del mañana será eléctrico, sustentable e inteligente. A partir de ese punto de vista tan contundente sobre el futuro, ideó un video para proyectar la historia. Y se ocupó de mucho más que los autos: visualizó una relación estrecha y eficiente entre ciudad, calles, hogares, oficinas y coches. Imaginó cómo sería una verdadera "Smart City".

El gigante automotor japonés resumió su ambición futurista con una pregunta retórica: "¿Y si la estación de servicio del futuro no será exactamente una estación de servicio? Creemos que la estación de servicio del futuro será tu propio hogar, tu calle, tu ciudad, tu coche".

Es una visión idílica del futuro. Los autos se conducirán solos y se recargarán sin intervención del usuario. Pero a la vez promoverán un ciclo de abastecimiento, alimentación y fuente inagotable de energía que conectará la trilogía de eventos cotidianos: auto-casa-trabajo. La electricidad será mútua, repartida y compartida mediante un sistema futurista y lejano, casi utópico.

Los coches se estacionarán solos en zona de carga inalámbrica y, una vez completado el proceso, le cederán su espacio a otros autos para que recarguen sus baterías. Así podrá abastecer la red de electricidad casera o bien nutrirse de la energía que también provean los paneles solares asociados a su hogar. La misma práctica de retroalimentación podrá ser imitada en el trabajo. El sistema de aparcamiento automático facilitará también la redistribución hermanada entre el mando central del coche con el núcleo energético de la oficina.

La ciudad inteligente proveerá un servicio de eficiencia energética cómodo y gratuito. Se trata de tecnologías abocadas a trabajar en conjunto por un bien común. Entre la utopía y el entusiasmo, el nuevo de paradigma sin duda provocará cambios sociales.