Reuters 163
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Las elecciones primarias en el estado de Indiana lograron lo que ningún Supermartes: la casi asegurada nominación de Donald Trump como candidato a las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Su principal competidor en la interna partidaria, Ted Cruz, decidió abandonar en el día de ayer martes la contienda electoral. "He dicho que continuaría tanto como sea posible, pero esta noche lamento decir que el camino parece cerrarse" fueron las palabras con las que el senador texano de 45 años y preferido de los conservadores anunció la noticia.


Por su parte, en un discurso distinto a los habituales, Donald Trump se mostró moderado, con actitud triunfalista y un sorpresivo respeto por Cruz que no expresó en toda la campaña. "Es un hombre fuerte e inteligente. Tiene un futuro increíble. Quiero felicitarlo" dijo Trump sobre Cruz. "Lo que hizo Ted es muy valiente y está bien, porque tenemos que llevar unidad al partido", sugirió.


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El diario The New York Times publicó su opinión titulada "Ahora es el partido de Donald Trump" sobre la situación histórica y particular que vive el Partido Republicano. Las palabras son contundentes:


La caminata hacia la oscuridad que emprendió el Partido Republicano dio un paso decisivo este martes en Indiana.

El Estado hoosier (nombre que se le da a la gente de Indiana) coronó la victoria de Donald Trump, que derrotó de forma notable a Ted Cruz en el estado obteniendo al menos 51 delegados. Por el lado demócrata, Bernie Sanders obtuvo una inesperada victoria sobre Hillary Clinton, aunque no es suficiente para detener su marcha a la nominación.

Apenas finalizó el día electoral para los republicanos, Cruz anunció que terminaba su campaña, dejando al gobernador John Kasich como único rival ante Trump en la contienda del Partido Republicano.

Lo que los anti-Trump nunca esperaron fue la caída de Cruz ante el que es, quizás, el político más odiado del partido (Trump) y ésa fue una medida del pánico que tenían ante la perspectiva que ahora enfrentan.

"La caminata hacia la oscuridad que emprendió el Partido Republicano dio un paso decisivo este martes en Indiana"

Con el triunfo de Trump "estoy viendo el suicidio de los 160 años de política del partido" dice Henry Olsen, analista electoral del Centro de Ética y Política, un instituto de pensamiento conservador.

Los republicanos van a nominar ciertamente a Trump, quien puede ser el más volátil y menos preparado de los candidatos presidenciales nominados por el mayor partido de los tiempos modernos. Un hombre que fue ridiculizado por muchos miembros prominentes del partido se va a transformar en el abanderado del Gran Partido Viejo.

Para el Partido Republicano es momento de juzgar sus acciones. Es necesario revisar las fallas ocurridas en el liderazgo y las traiciones que llevaron a esta situación, y encontrar la mejor manera de hacer frente a lo que ofrece la demagogia.

"Los republicanos van a nominar ciertamente a Trump, quien puede ser el más volátil y menos preparado de los candidatos presidenciales"

Los republicanos todavía no comenzaron a lidiar con eso. En su lugar, están cayendo en esa línea.

Los líderes del partido fallaron por pensar durante años solamente en ganar la próxima elección. Año tras año, los candidatos prometieron ayudar a la gente de clase media que perdieron sus casas, trabajos y ahorros por la recesión, o a los que perdieron sus miembros en la "necesaria" guerra, y luego, no hicieron nada más.

Con el triunfo de Trump "estoy viendo el suicidio de los 160 años de política del partido" dice Henry Olsen

El hecho de que Trump haya cautivado a sus votantes con una simple promesa: "Hacer a los Estados Unidos grande de nuevo" ("Make America Great Again") - ofreciendo únicamente xenofobia, aislacionismo e ideas fantásticas- es el testimonio de cómo la gente rechazó a los políticos que los traicionaron.

Hoy, más miopes que nunca, los líderes republicanos empiezan a manifestar su apoyo a Trump. Durante la campaña en Florida el mes pasado, Paul Manafort, asesor de Trump, trató de que su candidato se viera más seguro para la vieja guardia del partido y aseguró que Trump estaría mejor preparado para la presidencia. "Eso es lo que los muchachos necesitaban escuchar", dijo el asesor. "Tal vez se lo puede entrenar". Pero un día después, Trump volvió a hacer comentarios desagradables en su campaña. En su confuso discurso sobre el plan de política exterior, no mostró otra cosa que una deliberada negación a aprender.

"Más miopes que nunca, los líderes republicanos empiezan a manifestar su apoyo a Trump"

Muchos republicanos todavía creen que pueden atraer la atención de los votantes más allá de la candidatura de Trump. La última semana en Washington, Paul Ryan, el vocero de la Cámara de Representantes, le dijo a un consternado joven republicano de la Universidad de Georgetown que no se preocupe mucho sobre Trump. "Te pido que levantes tu mirada y mires hacia el horizonte que tratamos de pintar", le dijo, y promocionó #ConfidentAmerica, su proyecto para crear un nuevo plan. Su misión relata: "No nos gusta la dirección en la que va el país, y tenemos la obligación de ofrecer una alternativa. Por eso los republicanos de la Cámara de Representantes estamos desarrollando una gruesa agenda a favor del crecimiento para el país. Queremos darle a la gente una clara opción en el 2016, podemos generar el mandato para hacer grandes cosas de 2017 en adelante".

Se trata de los republicanos haciendo una elección clara en 2016, lo que parecía inimaginable hace un año: estampar el rostro de Donald Trump sobre el de Lincoln.

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